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Wednesday 13 july 2011 3 13 /07 /Jul /2011 10:22

Verdadero Desafio

 

Salvador es un actor famoso en Argentina. En su cumple años, tras pedir su deseo, conoce a Catalina. Una chica bastante a diferente. a las que el conoce, que pone su mundo patas para arriba, y el se encuentra con el primer desafio de su vida que parece casi imposible: enamorarla.

Por Campamento
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Monday 3 january 2011 1 03 /01 /Ene /2011 01:14

Epílogo.

 

Natalia se encontraba enfrente a la computadora escribiendo. Miró la hora. Eran las seis de la tarde, había estado sentada desde las ocho de la mañana, y todavía no terminaba con su propósito.

De repente, alguien le tapo los ojos.

- ¿Quién podrá ser?- preguntó Natalia sonriendo.

- Alguien tan lindo como los príncipes con que vos escribís.- dijo una voz gruesa y ronca en su oído.

Natalia quiso contestar, pero sintió que esa persona llevaba su lengua al lóbulo de su oreja.

-¡Mi amor!-gimió ella.

- Decí mi nombre.- dijo la voz bajando sus labios por la mandíbula de Natalia.

- ¡Carlos!-gritó llena de excitación al sentir los besos lentos y seductores de su novio en su cuello.- Para, para… Carlos.-dijo apartándolo.

- ¿Qué pasa?-preguntó este. Bufó por lo bajo.

- Te quiero mostrar algo.-contestó con una sonrisa Natalia.- Vení sentate al lado mío.-agregó dejando un lugar en su pequeño asiento.

Carlos negó con la cabeza.

- Mi amor tengo la cola mucho más grande que ese insignificante espacio en que me dejas.-dijo y sonrió con su sonrisa ladina.- Sentate arriba mió.-agregó levantándola con una mano y volviéndola a sentar en su regazo. Poso sus manos alrededor de su cintura y apoyo su cabeza en su hombro.- ¿Qué me queres mostrar?- preguntó.

Natalia agarró el Mouse de la computadora y abrió un archivo en Word.

- Lee.-ordenó.

- Mi gran amor.- leyó en voz alta Carlos y miró a Natalia.- ¿Qué es esto?-preguntó.

- Un texto que escribí para vos.-contestó con una sonrisa.- escribí toda nuestra historia, pero solo quiero que leas el epílogo que es como una conclusión de lo que me enseño nuestro amor.-contó.- Total la historia la conoces de memoria.-agregó guiñándole un ojo.

- ¿Qué otra pareja tiene una historia tan ocurrente y complicada como la nuestra?- preguntó Carlos rodando los ojos.

- Por eso es ideal para escribirla como una novela.-dijo riendo Natalia.-Dale lee lo que te escribí.- agrego sacudiéndole.

- Solo si me das un beso acá.-dijo Carlos señalando su nariz. Natalia lo besó.- Ahora sí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi gran amor

 

El amor llegó a mi vida cuado menos lo esperé. Carlos cambió mi mundo y no hubo retorno alguno.

De chica siempre soñaba que Eduardo era mi príncipe azul, y después de la muerte de papá, perdí muchas ganas de vivir ciertas experiencias en mi vida. Me aferré a las personas que ya estaban en mi vida, mejoré la relación con mi mamá y a mi hermano, a pesar de que lo veía aislarse cada vez más, yo llegué a conocerlo mucho en esos años. A mis amistades no me aferraba, siempre regresaba pero era independiente de ellas, solo me preocupaba en las amistades que tenía en el Campamento.

Porque ellas me habían querido cuando yo no era hija de, y también cuando lo fui,

Pero en esos años de transición me sentía vacía, perdida y sola a pesar de tener gente a mí alrededor. Las relaciones con chicos eran superficiales y pasajeras. Mis días pasaban lentos y triste, no soñaba con un futuro, solo me aferraba al presente y sin querer pensar en esperanzas.

Cuando Carlos apareció en mi vida, poco a poco, fui  rompiendo esas estructuras que me había creado y no me dejaban expresarme y ser yo. Poco a poco me reencontré y me enamoré de él. El fue mi sol en el cielo estrellado y todos estos años, si porque sigo con él, mejoré como persona, fui mejor por él, volví a soñar, decidí estudiar una carrera porque el me animó y volví a creer en el amor. Deje mi miedo a que las personas que me querían me dejaran sola, y aprendí a querer a las personas sin crearme ataduras ni volverme dependiente ni ellos serlo conmigo.

Llegamos a un estado de amor profundo, en el cual nos conocemos cada historia, rasgo y sentimientos de nuestras vidas, nos aceptamos así como somos y no tenemos exigencias. Si queremos hacer algo juntos, lo hacemos por elección no porque “deberíamos como buenas pareja”, y no caemos en la rutina y tampoco nos ahogamos a pesar de vivir juntos porque nos dejamos nuestros espacios y tiempo.

Pero el es mi vida, el es mi amor y sinceramente, no se que haría si algún día nos separamos, que estoy segura que no va a pasar.

“Carlos mi gran amor, mi gran aventura, mi vida, mi gran reto…

       Te amo… Siempre Tuya…

                                                  Natalia”

 

Carlos cuando termino de leer, automáticamente se dio vuelta hacia Natalia. La miro a los ojos. Sentía tanto amor adentro suyo que no sabía cómo expresarlo.

-          Nati… te amo.-le dijo con esas dos palabras que quedaban tan cortas a todo lo que él sentía en ese momento.

-          Yo también Carlos.-contesto ella.- Te amo mucho.-agrego agarrándolo del cuello de la camisa y acercándolo así.

Carlos la alzo con los dos brazos y la llevo a la habitación.

La beso demandante. Esos momentos surgían después de que ella o el expresaban cuanto amor se tenían o vivían momentos en común de mucha emoción.

Carlos pidió permiso para profundizar el beso con su lengua, y Natalia lo concedió.

Su boca se abrió y la lengua de Carlos entro ofreciéndole todo lo que tenía a su paso.

Carlos bajo su boca con cortos besos por su mandíbula.

-          Te amo.-le susurro en su oído.

Después siguió su camino con sus besos por el cuello de ella. Natalia sentía cosquillas  mientras él la besaba. Carlos besó su clavícula y se separó.

-          ¿Estás segura?-preguntó.

Natalia asintió.

-          Como siempre.-contestó.

Carlos le regaló una sonrisa ladina y acercó su boca al hombro de ella para terminar su recorrido. Mientras la besaba llevó su mano a la espalda de ella. La acarició subiendo y bajando,  hasta que llegó a su sujetador. Lo desprendió.

Natalia mientras tanto le desprendía la camisa a Carlos. Una vez dejada toda la ropa a un lado. Carlos ya estaba arriba de Natalia. Prendió unas velas y contempló a su novia desnuda un largo rato.

-          Sos tan hermosa.-le dijo.

Se agachó y besó sus dos ojos. Después bajo dejando besos por distintas partes de su cuerpo hasta que llegó a sus pechos. Besó la línea que se le formaba en medio de sus dos  pechos y después llevó su lengua al pezón. Lo lamió.

-          Carlos.-gimió Natalia.

Carlos siguió su camino por su panza con besos hasta que llegó a su entrepierna. Metió su dedo adentro y comprobó que estaba húmeda. Le encantaba ser el quien le ocasionaba todo eso al cuerpo de Natalia.

-          Carlos, por favor.-gimió.

Carlos sonrió y acostándose sobre ella y la penetró.

-          Te amo.-gritó Natalia llena de emoción.

La gente estaba ya sentada. Todos esperaban a la novia que no aparecía. El novio estaba nervioso en el altar. “¿Cómo puede ser que me deje plantado?” se preguntaba constantemente sin poder encontrar ninguna respuesta que lo satisficiera.

La novia estaba atorada en el baño, no podía salir. Su mejor amiga estaba tratando de colocar la llave correcta para abrirlo. Ninguna lo era.

-          Ro ¿Qué pasa?-preguntó.

-          No encuentro la llave.-contestó con la voz temblorosa.

La novia se mordió el labio. No sabía que hacer. De repente se acordó donde estaba.

-          Ro fíjate en mi cartera…rápido.-gritó mirando su reloj. Estaba muy retrasada.

Por su parte, en la iglesia todos miraban fijo la entrada, esperando a la novia. El novio, sentía la mano de su mamá en su hombro, tratando de tranquilizarlo.

Sin más ganas de esperar y sufrir la humillación, sonrió a los invitados y salió por un costado de la iglesia. Todos lo siguieron con la mirada. Mirándola con pena.

La familia de Natalia lo miraba sin entender, << ¿Porqué su hija le hacía eso a su novio? ¿No lo amaba acaso?>> se preguntó. Pero ni ella podía intervenir.

-          Acá lo encontré Natalia.-gritó Roció.

Puso la llave en la cerradura, y ni bien abrió la puerta, Natalia salió corriendo. Se subió al auto y a los pedos condujo hacia la misa. El resto de la gente que estaba con ella la siguió.

Carlos estaba en el departamento que compartían, llorando y juntando sus cosas. Le había destrozado el corazón, le dolía tanto que no sabía que hacer.

De un portazo se abrió la puerta y Natalia entró.

-          Carlos se que estas acá, perdóname, fue sin querer…-dijo.

-          Sos una víbora, me vendiste cualquiera, ándate de MI casa.-dijo resaltando la palabra.

-          Espera… alguien quiere verte.-dijo y abrió la puerta.

Apareció el cura que los iba a casar.

-          ¿Se hace o no se hace la unión?-preguntó con una sonrisa.

Natalia sacó de su bolsillo una caja.

-          Carlos vos me diste esto hace un año, después de lo que pasó hoy, que fue sin querer porque deje en cualquier lado la llave del baño de mi vieja habitación, y me quedé atorada en el baño y no pude llegar a tiempo… te preguntó esta vez ¿Te casarías conmigo?-preguntó.

Carlos sonrió de lado y asintió.

-          Si.-aceptó.

-          No me voy a agachar.-dijo y le tendió el anillo.

Carlos se lo volvió a poner y se dieron vuelta hacia el sacerdote.

El sacerdote comenzó con su habladuría, hasta que por fin pronunció lo que todos querían.

-          ¿Carlos prometes amar a Natalia en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separé?-preguntó.

-          Sí acepto.-contestó.

-          ¿Natalia prometes amar a Natalia en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separé?-preguntó.

-          Sí acepto.-contestó.

-          Puede besar a la novia.-dijo el sacerdote.

-          Ya pasamos mas allá de los besos.-confesó Carlos y la besó.

 

 

 

Por Campamento
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Friday 1 october 2010 5 01 /10 /Oct /2010 03:51

El gran final

  telon.jpg



Natalia ignoró a Micaela, y solo miró a Carlos, a cual le dirigió una mirada llena de resentimiento, y alejó su mano de la de él. Se paró y se acercó a él.

-         ¿Mi amor?-preguntó extrañado.

Natalia le dio una cachetada.

-          No sé te ocurra volver a decirme así en tu vida.-contestó y se fue corriendo.

El dolor era intenso y no pudo evitar contenerlo, y se permitió largar unas lágrimas. Llegó a la cabaña, y entró rápidamente, subió y tocó la puerta de su hermano y de su mejor amiga. Para su suerte, solo estaba Roció y no su hermano.

-          ¿Nati? ¿Estás bien?-preguntó Roció al ver los ojos de su amiga rojos.

Natalia negó con la cabeza y se abrazó a ella.

-          Vení, entra y contame que es lo que pasó.-dijo Roció cerrando la puerta de su cuarto.

 


 

La siguiente semana, Natalia evitó a Carlos, se fue a dormir a la cabaña de Celeste, y siempre que lo veía, era indiferente. Y si él intentaba un mal movimiento, ella se acercaba a Juan, quien no sabía porque Natalia estaba enojada con Carlos.

Pero la duda la carcomía, ellos no habían cortado, pero lo que estaba seguro es que cuando esté lista para enfrentarlo y hablar de lo que sucedió, lo haría.

Sus amigas estaban a su lado, dándole apoyo incondicional y distrayéndola  todo el tiempo. Así que organizaron muchos programas divertidos para que ella no se deprima.

Ya había llegado el sábado, una semana exacta de su accidente con Carlos, y sus amigas organizaron para ir al boliche. Celeste la había dejado fantástica, lo puse una pollera escocesa y una camisa, con unas sandalias con tacos, romanas. El pelo se lo había planchado y brillaba más que de costumbre, y se había pintado la cara. Estaba hermosa.

El boliche estaba lleno de gente, cuando llegaron a las una. El grupo de amigas entraron haciendo acto de presencia, y se dirigieron al medio de la pista. Natalia bailó con sus amigas durante dos horas completas olvidándose de Carlos, hasta que se dio vuelta hacia un costado y lo vio sentado solo, en un rincón, con un vaso de wisky en sus manos y mirándola. Natalia lo ignoró y se dio vuelta hacia otro lado y chocó con otro chico.

-          Ay, disculpa.-dijo Natalia.

Frente a si estaba, un chico muy lindo.

-          ¿Queres bailar?-preguntó.

Natalia asintió y empezaron a bailar. Cada tanto miraba a Carlos, quien solo la miraba sin inmutarse. En un momento, la música paró y el chico le susurro algo al oído, ella por estar concentrada en Carlos, no escuchó y se limito a asentir.

El chico la agarró la mano y la tironeó.

-          ¿Dónde vamos?-preguntó Natalia sospechando.

-          Seguime linda.- se limitó a contestar el chico.- ¿Cómo es tu nombre?-preguntó.

-          Natalia-sonrió- ¿y el tuyo?-preguntó.

-          Bruno.-contestó.

Bruno la llevó a uno de los salones Vip y empezaron a hablar de trivialidades.

-          Disculpa ¿Dónde están mis modales?-dijo parándose.- ¿Quéres algo para tomar?-ofreció.

-          Sí, coca nomás.-contestó con una sonrisa.

Bruno le pasó la coca y el agarró un vaso con vodka. Se volvió a sentar más pegado a ella.

-          Natalia ¿cuántos años tenes?-preguntó.

-          Diecisiete.-contestó.- ¿vos?-preguntó.

-          Veinticuatro.-contestó.

Natalia se atragantó con la bebida.

-          Sos menor de edad, lástima que estas muy buena para desaprovechar la oportunidad.-dijo Bruno y se fue acercando lentamente a ella.

Natalia se puso nerviosa, pero era tarde para dar vuelta atrás. Acercó sus labios a los de él, y quería parar, pero sentía que las caricias de Bruno la excitaban mucho más de lo que había estado nunca en su vida y no entendía porqué. Hasta que vio los labios de Bruno alejarse, y se levantó y encontró a Carlos agarrándolo del pelo.

-          Natalia es mi novia para que sepas.-dijo Carlos y le pegó una piña en la cara.

Natalia se quedó en estado de shock viendo como Carlos le pegaba a Bruno.

- ¿qué haces acá?-preguntó Natalia levantándose y deteniendo la pelea.

Carlos se dio vuelta y frunció el ceño.

-          Vos no tenes derechos a reclamarme nada, después de lo que me hiciste.-dije Natalia apuntándole con el dedo.

-          ¿Ni siquiera de protegerte?-gritó Carlos. Natalia dio un paso atrás asustada.- ¿Sabes lo que te hizo este enfermo? Te puso un tipo de laxante en tu coca que hace que te existes, si no intervenía ibas a terminar haciendo el amor con él.-dijo respirando entre cortado.

Natalia abrió los ojos y negó con la cabeza.

- Mira.-dijo Carlos sacando del bolsillo de Bruno un sobre.

Natalia lo agarró y lo observó. Se dio cuenta que Carlos tenía razón y sin querer agradecerle ni nada, se fue de la habitación sin comprender la actitudes de Carlos. Un día le metía los cuernos y al otro, la perseguía para protegerla.



Natalia decidió pasar por su pieza a recoger ropa, aprovecho un horario que no estaba Carlos, aun a pesar de lo que pasó, no estaba segura de querer enfrentarlo todavía.

Entró a la pieza sin hacer ruido, fue directo a su placard y empezó a sacar ropa, de repente, sintió la puerta cerrarse fuerte. Asustada, se dio vuelta y encontró recostado a Carlos contra la puerta. Ella sin saber que hacer, decidió ignorarlo y seguir haciendo lo suyo.

Carlos, la miró un rato, le gustaba verla nerviosa. Se acercó lentamente a ella y cuando llegó cerca, con un dedo le recorrió la línea de la columna. Ella saltó asustada, y se quedaron viendo uno al otro en poca distancia.

- ¿Por qué me ignoras?-preguntó Carlos.

Natalia lo miró a los ojos, a esos hermosos ojos verdes, pero decidió ser fuerte.

-          ¿Qué te parece? Te encuentro besándote con Micaela y…-paró cuando sintió las grandes manos de Carlos, posarse en su cintura.

Bajó la mirada y trato de apartarse, pero las manos de Carlos se mantenían firmes en su lugar. Al comprender que el no iba a ceder y si forzaba la situación, podía empeorar, se rindió y decidió continuar.

- ¿Cómo pudiste? Te juro que no te entiendo, un día me decís que me amas, te enojas conmigo porque yo no te lo digo, y al otro día te chapas a la primera que se te cruza.-dijo aguantando las lágrimas.

Sintió la mirada de Carlos recorrerla de arriba a bajo, pero trató de no inmutarse.

-          ¿Sos tonta eh?-dijo Carlos.- Me encanta que estés celosa, pero no me gusta que no confíes en mí, sin preguntármelo primero.-dijo suspirando.- Nati yo te amo y jamás podría engañarte.-dijo acariciando su mejilla.- Sos la única para mi y no podría porque te quiero tanto que no cabe la posibilidad que siquiera piense en otra.-dijo mirándola con ternura.

-          ¿Y entonces como explicas lo que pasó?-preguntó Natalia incrédula.

-          Ella fue la que me besó tonta, yo estuve todo el día en una competencia y cuando vine, me dijeron que estabas en la laguna, fui a buscarte, pero de repente apareció Micaela, se me declaró y yo la rechacé, pero ella insistió y me terminó besando.-explicó poniéndose serio.- Justo cuando te caíste, yo la aparté y no le pude responder nada, porque quería levantarte y explicarte, pero te fuiste sin dejarme la más mínima oportunidad.-agregó sonriéndole.

Natalia se quedó callada y desvió la mirada.

Carlos la agarró del mentón y la hizo que lo miré.

- Yo te quiero solo a vos, y mucho, es más, te amo y no haría todo lo que hice  y hago por vos, no cambiaría tanto, y no te diría que te amo, si no fuera verdad.-dijo sonriéndole.

Natalia lo miró y solo pudo besarlo.



Natalia cerró los ojos mientras se dejaba guiar por Carlos. El le tapaba los ojos con sus manos y aprovechaba cada tanto y le daba un beso en distintas partes de su cara y cuello.

El le soltó cuando llegaron a la playa. Ella abrió los ojos y pudo ver el mar adelanto suyo, y la luna encima en lo alto. Sonrió y lo miro alegre.

-          ¿Acá venimos a…?.-preguntó con una sonrisa.

El celular de Carlos sonó interrumpiéndola. El saco su celular del bolsillo y le mostró la pantalla a Natalia. Ella se asomo y pudo ver que era la alarma que indicaba las doce.

- Así es mi amor.-contestó acercándose a ella.- ¡Feliz dia de San Valentín!-gritó agarrando su mano y tironeándola hacia el.

El impacto fue tan fuerte que termino sus labios juntos. Carlos la beso con un fuego ardiente. Esas dos últimas semanas habían sido un infierno y volverla a tener consigo era una bendición. A veces no podía creer cuan adicto se había vuelto a ella.

Se separaron y ella le volvió a sonreír con esa alegría que le llenaba el corazón. Le estaba por decir lo que su corazón tanto anhelaba.

- ¡Feliz día de san Valentín!- gritó ella y corrió a sus brazos.

Se abrazaron y cayeron a la arena. Ambos se echaron a reír. El se levanto primero y le estiro la mano para ayudarla. Natalia acepto y cuando se paro, se quedaron mirando un largo rato. El la miro con esos ojos verdes observando cada rastro de la hermosa cara de Natalia, hipnotizado por su belleza, lleve su mano izquierda a la mejilla de ella. Natalia cerró los ojos, deleitándose por la caricia tan dulce de su novio. Cuando los volvió a abrir, lo encontró mas cerca, volvió a cerrar los ojos esperando un beso. Nunca llego. Sintió la mano de Carlos posarse en su cintura y de pronto se vio envuelta por los fuertes brazos de el.

-          Te amo.- le susurro en su oído.     

Se quedaron abrazados, mirando la luna en lo alto.



 

El día de San Valentín tendría su tercer ensayo para la obra. Los dos primeros habían practicado Carlos y Natalia solos. Ahora les iban a presentar al resto del elenco.

Carlos y Natalia iban caminando agarrados de la mano hacia el teatro. Hablaban trivialidades. Natalia le sonrió a Carlos, imitando su sonrisa torcida, y le salio tan bien, que Carlos quiso besarla.

La agarro de los hombros y la acerco a sus labios. La beso lleno de pasión, era impresionante el poder que ella tenia sobre el.

-          Disculpen chicos, no estamos actuando todavía.-dijo con una sonrisa pícara Flor.

Natalia se separo de Carlos llena de vergüenza, pero tenia una sonrisa en su rostro. Se fijo en Flor y luego, en la gente en que la rodeaba. Vio entre ellos a Micaela, que le sonreía con una sonrisa maliciosa en el rostro. Natalia se puso seria al instante al encontrarla ahí. Apretó fuerte la mano de su novio.

Carlos la miro sin entender, hasta que el mismo busco algo en el teatro que le pueda molestar a Natalia y no tardo en descubrirlo.

-          Tranquila mi amor, vos y yo somos la pareja protagonista ¿Si?-le dijo al oído.

Natalia asintió manteniendo fija su mirada en Micaela.

-          Ay mi amor.-dijo Carlos al ver que Natalia no cambiaba de expresión y la abrazo por los hombros y la acerco a si.- Te amo solo a vos.-

Natalia dio vuelta su cabeza hacia el y le sonrió.

Flor explicó a todos en que consistía la obra y empezó a decir a quien representaba cada uno.

-          Y luego hay una chica, que se interpone en la pareja de Mar y Thiago , Dolores, Thiago esta a la fuerza con ella porque su papa quiere este con gente de la alta sociedad.-dijo con una sonrisa que le caracterizaba a Flor.- Y la que interpretara este papel es… Micaela.-

Micaela paso con una sonrisa maliciosa al frente. Natalia se puso colorada. Carlos trataba de tranquilizarla con besos en la mejilla.

-          Tranquila mi amor, todo estará bien.- le decía al oído.

-          Gracias Flor por elegirme.-dijo con una sonrisa agarrando el libreto.- Te juro que soy la chica ideal para este personaje, hasta parecerá real.-dijo y miro a Natalia y le guiño un ojo.

Todos aplaudieron.

Después de unos ajustes, empezaron a ensayar. Natalia la estaba pasando realmente mal, es cierto que Thiago y Mar se gustaban, pero al principio estaba mucho tiempo con Dolores, o sea, que Carlos tenia que actuar en muchas escenas con Micaela.

Cuando termino el ensayo,  Natalia se fue dejando solo a Carlos. Llego a la cabaña y se aproximo al balcón con lágrimas en los ojos.

-          Amor ¿Cómo estas?-preguntó Carlos.

Natalia se dio vuelta y dejo que el vea que estaba llorando.

-          No se cuando lo vas a entender, pero yo te amo solo a vos y nadie va a cambiar eso.-dijo agarrándola de la cintura.- Y menos alguien como Micaela.-dijo sonriéndole.

Le acario la mejilla y luego, los labios. Natalia cerró los ojos disfrutando las caricias.

-          Te amo.-le volvió a decir Carlos y le dio un corto besos en los labios.-Veni vestiste que tenemos una reservación en un restaurante para terminar nuestro día de San Valentín.-



Natalia estaba con sus amigas riendo en un picnic que habían hecho.

-          ¿Cómo estas amiga?-preguntó Celeste.

Natalia se recostó contra un árbol.

-          Bien ¿Por qué?-preguntó.

-          Te veo como…colgada.-contestó.- Bah siempre estas así, pero tenes una expresión triste.-dijo Celeste mirándola a los ojos.

Natalia bufó por lo bajo y le sonrió a Celeste.

-          Debe ser idea tuya.-dijo y se puso el Ipod en sus oídos y cerró los ojos.

Sus amigas se miraron una a otras y le sacaron el Ipod a Natalia.

-          Ey ¿Qué les pasa?-preguntó Natalia levantándose.

-          Eso queremos saber.-dijo Morena.- ¿Qué te pasa?-

Natalia negó con la cabeza.

-          Nada, ¿me pueden devolver el Ipod?-preguntó.

-          Si, cuando nos cuentes.-contestó Luna.

Natalia lo meditó un rato.

-          Esta bien.-aceptó.- Es Carlos.-agregó suspirando.

-          ¿Qué hizo ahora?-preguntó Roció.

-          Ese es el problema, el nada, pero siempre tiene que estar Micaela rodando como una mosca.-contesto histérica.- El y yo vamos a protagonizar la obra de fin del campamento y ella es la tercera en discordia.-contó.

-          ¿Y se tienen que besar ellos dos?-preguntó Celeste.

-          No, por suerte.-contestó sonriendo.- Pero es que ella se mete hasta en eso.-agregó.

-          Pero amiga ya sabes que Carlos te ama a vos, y no a ella, hay que ver como te mira y te das cuenta que solo tiene ojos para vos.-dijo  Morena.

Natalia sonrió.

-          Viste así tenes que estar Nati, disfrutando de tu primer amor.-dijo Roció abrazándola.

-          Gracias chicas, son las mejores.-dijo Natalia contestando el abrazo.



Natalia caminaba de regreso a la cabaña. Había pasado una muy linda tarde con sus amigas. Estaba feliz.

Sintió un ruido proveniente de los árboles, se dio vuelta, y estaba frente sí Micaela y una amiga de ella.

-          Hola Micaela, Leticia.-dijo Natalia y se dio vuelta.

-          Espera.-gritó Micaela.

-          ¿Qué pasa?-preguntó Natalia.

-          Nada, solo quería decirte que me encanta ser la protagonista de la obra.-contestó Micaela con una sonrisa letal.

Natalia sonrió y se acercó a ella.

-          ¡Que bueno!-gritó.- Te queda perfecto ser la tercera en discordia, esa que es la segunda y que nunca alcanza el amor del protagonista.-dijo.- ¿Qué parecido a la realidad no te parece?- se puso seria.- ahora me tengo que ir, chau.-dijo dándose vuelta.

-          Te doy algo.-gritó Leticia y le entregó un álbum.

-          Gracias, lo voy a ver con Carlos.-dijo y le guiño un ojo a Natalia.

Natalia llegó a la cabaña. Estaba vacía. Dejo el álbum en la mesa y se fue a bañar. Cuando bajo a prepararse algo para comer, decidió abrir el álbum. Se sentó en el sillón y empezó a hojearlo.

Lo que vio la sorprendió. Eran varias fotos de Carlos y de Micaela de la mano, y después cuando vio los tres últimas, le rompió el corazón: Carlos y Micaela basándose.



Carlos sonrió complacido mientras entraba a la cabaña. Con sus amigos habían ganado un torneo de futball.

Subió a su habitación, donde encontró a Natalia escuchando música.

Sonrió. Se acercó ella y se arrodillo. Le saco un auricular.

-          Hola mi amor.-dijo dándole un pico.

-          Hola.-dijo ella seca, levantándose.- Tengo que decirte algo.-agregó.

-          Decíme.-dijo Carlos.

Natalia respiró profundo.

-          Es complicado, no se por donde empezar.-dijo Natalia.

-          ¿qué pasa mi amor? Me estas asustando.-dijo Carlos sentándose junto a ella y llevando su mano a su mejilla.

Natalia se apartó.

-          Carlos vos y yo estamos hace un mes y medio.-dijo Natalia. Carlos asintió.- La verdad fue muy linda esta relación, pero voy a hacerte sincera…- Carlos se puso serio.- quiero cortar.-agregó.

-          ¿Qué? ¿Por qué?-preguntó confundido.

-          No es fácil decirte esto, pero quiero abrir mis límites.-contestó Carlos.

-          ¿Qué significa eso?-preguntó.

-          Que fue lindo, pero me veo muy pendeja para tener novio, así que es mejor cortar.-contestó seca.- Ahora me voy.-agregó viendo la hora.

-          ¿Qué? ¿Así de fácil es todo?-preguntó Carlos conteniendo su dolor e ira.

-          Si, no quería hacértela larga.-contestó.- Me voy a salir con mis amigas a Non- Stop.-agregó saliendo por la puerta.

Pero algo la detuvo. La mano de Carlos la agarraba por los hombros. Levanto la vista y pudo ver los ojos de Carlos llenos de furia.

El la metió adentro y cerró la puerta.

-          No te vas de acá a que me des una explicación concreta.-dijo Carlos.

-          Esta bien, solo porque me tengo que ir ya.-dijo Natalia. Lo miró a los ojos.- Ya no daba más, estaba confundida a mis sentimientos respecto a vos.-contó.- Pero todo se aclaro y me di cuenta que no te quiero más.-agregó.

A Carlos le cayó eso como un bote de agua fría. Se puso pálido y lágrimas empezaron a caer por sus ojos. Se dio media vuelta y se fue.



Carlos estaba en el balcón mirando al cielo. Hace una semana, Natalia lo había dejado. Si bien le había explicado. No. Explicado, no. Dejado en claro que ya no lo quería más, el no entendía como todo fue tan repentino.

Conocerla, enamorarse, enamorarla, ser novios y que se acabe el amor, y cortar. Siempre se dio cuenta en las relaciones de sus amigos, que en el amor siempre alguien termina lastimado, y a el le había tocado ese rol.

Suspiro. Dolido y extrañarla eran dos palabras que quedaban cortos a lo que sentía. Era duro verla levantarse cada mañana e irse como si el no existiera, mas duro era verla saludarlo sin un poco de culpabilidad en los ojos, o que ella saliera tanto con sus amigas y verla estar con otros chicos en el Campamento como si el ya no era su mejor opción.

Unas lágrimas cayeron por sus ojos. ¡Era muy cruel con él! Y ni siquiera le importaba. No le importaba que el haya pasado un estado de zombie para reanimarla. Francisco ya no sabía que chistes hacer para que el, por lo menos, se riera y German no sabía que chicas presentarlas para que muestre interés por alguien. Y el apreciaba el esfuerzo de sus amigos, pero no iban a poder con algo tan fuerte en él. El amaba a Natalia.

- ¿Carlos?-preguntó una voz atrás suyo.

Se giró y vio a Juan enfrente de él.

-          ¿Estas bien?-preguntó Juan al ver la cara de Carlos.

Carlos asintió.

-          ¿Estas así por mi hermana?-preguntó. Carlos volvió a asentir.

-          No tenes derecho a estar así después de lo que le hiciste.-contestó frunciendo el seño.- Es cierto que ella tampoco hace las cosas bien saliendo con otros adelante tuyo, pero lo que le hiciste…-

-          ¡¿Qué?! ¡¿Qué le hice?!-preguntó.- Todo lo que hice por ella desde que me enamoré fue por amor, cambiar por ella, luchar y competir por su amor, llorar por ella, ser feliz cuando me dio bolilla, mas aun cuando fuimos novios, serle fiel, bancarme sus celos, que es cierto que me encantaban, pero también no me gusto que no tenga la confianza en mí para saber que yo nunca le sería infiel ¿Y así me lo paga?-preguntó.-Cortándome de un día para otro porque no me quiere más.-gritó.

-          Vos le fuiste infiel Carlos.-contestó Juan.

-          Yo nunca le fui infiel, esa vez que me encontró besándome con Micaela, fue antes de que yo la pueda sacar, fue un mal momento pero eso ya quedó atrás, veníamos bien, no entiendo porque me dejo de querer un día para el otro.-dijo dejando que le cayeran las lágrimas.- Ahora entiendo porque era tan arisca y nunca me decía que me amaba, solo que me quería, pero a un amigo se lo quiere.-agregó.

-          Carlos ojala que tus palabras fueran verdad.-dijo yéndose Juan.

Carlos se quedó viendo al vació. Juan le acusaba de serle infiel a su ex novia. Eso significaba que Juan sabía algo que el no sabía.

De repente, una conclusión empezó a dar vueltas por su cabeza. Desde el día que Micaela entró al teatro, Natalia había estado más rara, como más melancólica. Y una semana después le había cortado. Frunció el ceño. Micaela había hecho algo para que Natalia pensara que el le fue infiel, y como Natalia había pasado ya por eso, ya no le plantearía nada más, sino reaccionaría. Y esa reacción había sido lastimarlo, porque era vengativa, y terminar de una vez por todas, con un chico que le era infiel. Sonrió. Había resuelto la operación Matemática.

Pero era una teoría. Ahora necesitaba pruebas que esa teoría era cierta y después, demostrarle a Natalia que era mentira lo que haya hecho Micaela.



 “Llego el día” pensó para si Natalia.

Se miró vestida y peinada en el espejo. En pocos minutos subiría al escenario e interpretar a Marianella Rinaldi. Más allá que era una noche que espero mucho, le ponía nerviosa el pensar tener que actuar todo el tiempo con Carlos.

Se había vengado todo lo que le había hecho, había notado en sus ojos el dolor. El mismo que ella disimulaba. Era vengativa por naturaleza, y si un ser querido le hacía daño, ella contraatacaba. Era uno de sus más grandes defectos, pero era su naturaleza.

Sonrió al espejo ocultando todo lo que sentía y justo tocaron la puerta.

-          Natalia ya comienza la obra.-dijo Flor.

Natalia se dio vuelta hacia ella, y la abrazó.

- Te voy a dar un consejo Nati, no solo para este ámbito sino para el resto de tu vida.- dijo Flor.- No todo es lo que parece.- Ella sonrió y la llevó al escenario.

Cuando se asomó, se dio cuenta la cantidad de gente, pero sabía que una buena actriz se mete en su personaje y vive la historia como si fuera real. Se metió tanto en su personaje que se olvido que Carlos era quien era, y lo veía a Thiago en su lugar.

La obra estaba saliendo un éxito. La gente estaba muy interesada en que era lo siguiente en que podía pasar.

Media hora más tarde, ya llegó el final. Natalia estaba en su camarín haciéndose sus últimos retoques. La puerta se abrió atrás suyo.

-          Flor ya estoy lista…-dijo dándose vuelta.- ¿Qué haces acá vos?-preguntó mirándolo fríamente. Se dio medio vuelta y siguió arreglándose.- Carlos todos los besos que nos dimos hasta hora es pura actuación…-decía Natalia.

-          Toma este traje te lo manda Flor, dice que lo cambies y rápido.-interrumpió Carlos.

Natalia dejó el pincel suspendido en la mesa y se dio vuelta a mirar su vestuario.

-          ¿Cómo me lo trae cinco minutos antes del final?-preguntó Natalia histérica.

-          No sé, solo obedezco órdenes.- Natalia lo agarró.- Ah y hablando del final prepárate para improvisar mucho.-agregó Carlos yéndose.

Natalia se cambió y se fue hacia el escenario. La música con la que ella tenía que entrar ya estaba sonando.

Cuando pasó, de repente la música se detuvo y en la pantalla de atrás paso una escena. Natalia lo observó como una espectadora más, era una grabación de Micaela hablando con Leticia en la laguna, Micaela le contaba a Leticia, que ella quería a Carlos y haría cualquier cosa para conseguirlo y que como su primer plan no había funcionado ella había ideado otro. Después pasó otra escena, en que Micaela le daba a Natalia las fotos y después paso cuando ella le cortaba a Carlos. Después había varias escenas en que mostraba lo que hizo Carlos para descubrir la verdad.

Cuando el video finalizó, Natalia seguía parada enfrente a todos, pero esta vez los espectadores dirigieron su mirada sobre ella.

Carlos pasó enfrente de todos, con una sonrisa en la cara. Because you love me sonó mientras que el le había bailar a Natalia. Cuando terminó le dio un micrófono.

-          Improvisa.-le susurró.

Natalia se le vino una idea, tenía que pedir disculpa, así que le recito una poesía que había escrito hace mucho.

Carlos sonrió y se besaron enfrente de todos.

Por Campamento
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Saturday 7 august 2010 6 07 /08 /Ago /2010 20:37

Capitulo 11

No todo es color de rosa.

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Querido Diario:

                          Ya pasó un mes desde que me arregle con Carlos. Pasaron rápido  por lo feliz que fui en esas semanas, y sigo siendo gracias a él.

El volvió a atraer alegría en mi vida, que no sentía desde la muerte de papá. Es mucho mejor novio de lo que jamás soñé, es un amor y cada día siento que lo quiero mucho más.

Mamá me contestó la carta y me dijo que esta muy feliz por mí y que espera que sea una de las experiencias mas lindas que viva. Aunque debo admitir que eso, entre otras cosas, fueron hermosas, hubo algo que me molesto y es que piense que todavía soy inmadura para llevar una relación seria.

Y lo mismo le pasó a Carlos, los papás de él no podían creerlo, hasta le pidieron que les mande fotos y videos, pero en su carta le pusieron más concreto: “Se feliz con ella mientras dure su relación”.

Obvio que no somos tan inmaduros para creer que esto es para siempre, los dos queremos que lo sea, y algunas parejas lo consiguen, pero es muy difícil.

Por ahora me voy a dedicar que disfrutar mi amor sin miedo, (eso no significa que no tenga precauciones), porque el primer amor es superficial e, inmaduro pero sano y mágico.

Hablando de otra cosa, Carlos hoy me va a hacer  una sorpresa...

                                                   Me voy a vestir

                                                                           Chau

 

Natalia leyó rápido lo que había escrito y cerró su diario y lo volvió a esconder. No quería que nadie lea sus pensamientos y sentimientos íntimos.

Miró la hora. Eran las siete.

- Bien, hora de prepararse.-dijo con una sonrisa.



Carlos y Natalia caminando de la mano hacia la entrada del Campamento, el le había dicho que era una sorpresa, y haciéndole pensar a Natalia, que iba a hacer una cita como otras que habían tenido, pero la verdad era para festejar el mes en que estuvieron juntos y algo más prometedor.

Se subieron al colectivo y fueron a la cuidad de Bariloche. Ese día iban a ir a ver una película al cine primero, Eclipse.

Carlos pagó las entradas como buen caballero y le compró palomitas para comer en el cine y una gaseosa con una sola pajita. Lo típico de una cita en las películas.

Natalia se pasó llorando toda la película de la emoción, Carlos le robaba un beso cada tanto o le decía al oído algunas frases de Edward le decía a Bella.

- Vos sos mucho mas linda que Bella.-le decía Carlos.- Y yo más sexy que Edward.-Natalia reía y le daba un beso en el cachete.

Cada tanto ella habría la boca sorprendida de las escenas, y el aprovechaba y le robaba un pico. O, cuando ella estiraba su brazo para agarrar un pedazo de palomitas, el antes que pueda llegar a la bolsa, el estiraba la suya y la agarraba, y quedaban sus manos unidas un largo tiempo.

La película terminó, y salieron de la mano.

- ¿Te gusto la película?-preguntó Carlos.

- Si, me encanto.-contestó Natalia.

Carlos se quedó callado un largo rato mientras caminaban hacia el restaurante que iban a ir a comer.

- ¿Por qué tan pensativo Carlos?-preguntó Natalia.

- Nati, ¿Qué pensabas sobre el amor antes de conocerme?-preguntó Carlos.

- Yo… bueno… soñaba mucho sobre el amor.-contestó Natalia.- Soñaba con conocer a un chico de veras especial para mí, que me haga sentir algo mágico en mi panza y en mi corazón, y que me tratara como una princesa.-dijo sonriendo.- Tenía una visión muy…romántica.-agregó.

- ¿Y vos interpretas a tu chico especial como alguien como Edward?-preguntó Carlos.

- ¿A qué te referís con eso?-

- ¿Qué si la personalidad de Edward es tu ideal como chico especial?-preguntó Carlos.

- Para mí Edward es como un príncipe azul de nuestro tiempo.-contestó Natalia.- Lindo, con plata, tiene algo sobrenatural, y la ama a ella mas que cualquier otra cosa en el mundo y la rescata de si misma, porque ella tenía una visión suya muy negativa o aburrida y el viene a darle sentido a su vida y hacerla sentir única.-opinó Natalia.

- ¿Única?-

- Si, única.-afirmó Natalia.- Por eso la rescata, el la hace sentir única porque ella es la única a la que el amo y la única de hacer sentir eso a alguien tan perfecto como Edward.-contestó.

- ¿Y vos queres a alguien como Edward en tu vida?-preguntó Carlos.

- No, Carlos.-negó Natalia.- El es muy perfecto, justamente es un vampiro, un ser sobrenatural que no existe.-dijo Natalia.- Y yo quiero un humano, alguien imperfecto, el cual los dos juntos vayamos evolucionando y luchemos, no con otros vampiros para estar juntos, sino con la realidad, como cosas como la rutina, la atracción física por otras personas, el desgate de la pareja.-agregó Natalia.

- Todo lo contrario con lo que soñabas respecto al amor.-opinó Carlos.

- No del todo, de algún modo se relacionan.-dijo Natalia.- Yo siempre fui una persona muy realista, con los pies en la tierra.-agregó.

>>Y lo único con lo que soñaba con fantasía era respecto al amor, por eso no me arregle con cualquiera, y creo que no me voy a casar con cualquiera, porque esperaba alguien que me haga pisar la realidad y que se relacione con lo que yo soñaba y conociéndote a vos me di cuentan que se relacionan ¿Cómo? Fácil, no sentí amor al instante, pero si llegué a sentir algo especial por vos, no mágico, pero si especial. Con respecto a como me tratara, vos cumplís con lo básico de una relación, me respetas y me aceptar como soy a parte de otras cosas buenas que tenes, pero eso ya es suficiente. Y esto es real.

Natalia le mostró sus manos enlazadas.

- Nosotros, ahora mismo, esto es la realidad.-dijo Natalia deteniéndose en medio de la calle.- Te quiero.-agregó dándole un beso en la mejilla.

Carlos le sonrió y siguieron caminando hacia el restaurante.

Llegaron. El restaurante era uno normal, Carlos como siempre pidió un lugar apartado para ambos.

La habitación era toda vidriada y la mesa estaba adornada con flores por todas partes. Los vidrios daban al cerro Catedral.

Natalia y Carlos se sentaron y no tardo en llegar el mozo, pidieron sus órdenes y mientras esperaban empezaron a hablar.

- ¿Sabes porque te traje acá?-preguntó Carlos.

- Si.-afirmó Natalia asintiendo.- Cumplimos un mes de noviazgo.-agregó.

Carlos asintió.

- También tengo que darte una sorpresa.-dijo Carlos.

- Ay, sabes que no me gusta…

- No compre nada.-interrumpió Carlos.- Es algo muy profundo mió que te quiero dar a vos.-agregó sonriéndole de costado.

- ¿Y se puede saber que es?-preguntó Natalia.

- Espera a las doce picarona.-contestó Carlos deslizando su dedo índice por la nariz de Natalia.

El mozo llegó con las órdenes de cada uno. Carlos pagó y le dio su propina al mozo, para que ellos puedan irse cuando quieran.

Comieron mientras charlaban de temas triviales, nada importantes. Así pasó el tiempo hasta que se hicieron las doce.

- ¡Felicidades mi amor!- se dijeron los dos y brindaron con sus copas de shampag.

Se levantaron de sus sillas y Natalia corrió a los brazos de Carlos, el la alzo y la dio una vuelta en sus brazos.

- Un mes juntos mi amor.-le dijo Natalia.

- Si, todo un mes de noviazgo.-dijo Carlos riendo.- El mas largo que tuve.-agregó.

- Y este es el primer noviazgo que tengo.-dijo Natalia.

Se quedaron un rato abrazados, viendo el cerro Catedral delante de ellos. Los dos querían alargar ese mágico momento lo más que podían. De repente, Natalia se separó y fue a buscar algo en su cartera.

-Yo también tengo algo que darte, pero primero yo.-dijo Natalia.

Sacó de su cartera, un oso de peluche con una remera que decía “Hola”.

- Ya se que no es la gran cosa, pero te lo quería dar.-dijo Natalia dándoselo a Carlos.

Carlos lo agarró entre sus manos y lo miró un rato.

- Es muy especial para mí, era mi oso de peluche al que yo le decía que era mi hijo y que cuando encuentre a su padre se lo iba a entregar.-dijo Natalia.- A esa edad no tenía idea que iba a tener un novio al que iba a querer tanto, pero si lo uso desde esa perspectiva, tiene un muy lindo significado.-explicó Natalia.

Carlos sonrió de medio lado y la agarró entre sus fuertes brazos, para abrazarla.

- Me encanto mi amor.-dijo y la agarro de los cachetes dándole un beso corto en los labios.

Se separaron y Carlos la agarro de la mano. Tironeo de ella y le hizo sentarse arriba de él.

- Nati tras mucho pensar, decidí cual sería la mejor sorpresa para nuestro cumple mes.-dijo con una sonrisa.- Vos ya sabes que me cambiaste mi mundo, sabes que te quiero y si estamos junto es por una decisión de ambos, y que vos sos la primera que me haces sentir todas estas cosas que llamamos amor.-dijo Carlos.

Natalia asintió con una gran sonrisa.

- Y acá entramos en mi sorpresa.- dijo Carlos.- Desde que noté lo que siento por vos me pregunte si esto era amor, y este mes estando con vos, lo averigüé y me aseguré de lo que sentía por vos era real, y he ahí mi pregunta ¿Qué tan real? ¿Cuanto te quiero?-contó Carlos.- Entonces encontré dos palabras para definirlas ¿Sabes cuales son?-preguntó Carlos.

- ¿Te quiero?-preguntó Natalia.

- Te amo Natalia.- Natalia se quedó sorprendida y abrió los ojos de par en par.- Te amo, llegué a esa conclusión, Te amo y es tan real como nosotros dos juntos en este momento.-dijo Carlos.

La agarro de ambos cachetes y la beso apasionadamente.



Natalia camino de un lado de otro en su habitación pensando la mejor manera de que Carlos la perdone. No entendía porque específicamente se enojo, por no haberle contestado el “te amo” de Carlos, o por dudar, si fue verdadero ese “te amo”.

Si lo hirió no fue apropósito, ella no estaba preparada para que le digan dos palabras tan llenas de valor en una relación, ni ella para decirlas. Durante su mes de noviazgo, ella lo había pasado muy bien a su lado, se había dado cuenta deque lo quería mucho y de que su sentimiento crecía conforme pasaban los días, también, de que lo suyo realmente era especial, pero todavía consideraba muy pronto para saber si ese amor era tan profundo y real. De que se estaba enamorando cada vez más, no tenía dudas, pero la palabra “te amo” era muy complejo para una relación de un mes.

Carlos entró a la pieza recién terminado de cambiarse, la vio parada en la mitad de la pieza, pero la ignoró.

Natalia se dio cuenta de esto, y salió a perseguirlo.

- Carlos, por favor, hablame.-dijo Natalia.

- ¿Para que queres que te hable?-preguntó Carlos.- Para que sigamos como que no paso nada.-agregó parando en seco y dándose vuelta a mirarla.

- ¿Qué puedo hacer para que se te vaya el enojo?-preguntó desesperada.

Carlos la miró de arriba bajo y le sonrió.

- Sabes perfectamente que tenes que hacer.-contestó.

- Decime porque te enojaste.-dijo Natalia.

Carlos suspiro.

- ¿Qué te parece? Te digo te amo, y vos no me contestas.-dijo Carlos.

- Es que Carlos… no es que no quiera decírtelo, es que vos sabes que te quiero y para mi un te amo es demasiado para una relación tan…reciente.-explicó Natalia.

- El tiempo de la relación no tiene que ver con el amor en la pareja.-dijo Carlos.

- Es que Carlos yo soy muy racional y es la primera vez que siento algo así por alguien, y no me siento preparada para preguntarme que tan real es este amor y menos, expresarlo.-opinó Natalia.- A vos te es mas fácil porque siempre te dejaste guiar por tus emociones, por lo tanto, es más fácil hacerlo y reconocer cuales son;  y también expresarlos, porque tu personalidad es muy calida y cariñosa, y yo… soy todo lo contrario a vos.-explicó.

Carlos la miró a los ojos y los cerró.

- No se que pensar Nati.-dijo Carlos.- Puede ser que tengas razón, pero a mi me duele que vos dudes de nuestro amor, siendo para mí tan claro y no recibir una correspondencia a mi sentimiento.-explicó.

- Yo no dudo y si te correspondo.-afirmó Natalia,

- No de la manera que yo quiero.-dijo Carlos.

Natalia se quedó muda sin saber que decir, y Carlos se fue.



Esa noche había una fiesta, Carlos se fue con sus amigos totalmente herido. Le dolía amar a Natalia, y que ella solo lo quisiera. Era cierto que era su novia, y que sentía cosas por él, pero era muy distinto, a que llegue a estar enamorada.

La fiesta se hacía en un boliche cerca de Bariloche. Tras pagar sus entradas, los tres amigos ingresaron. Estaba lleno el lugar. La música sonaba por los parlantes.

Los chicos fueron directo a la barra. Pidieron unas bebidas mientras charlaban.

- ¿Cómo anda tu noviazgo?-preguntó Francisco.

- El otro día le confesé que la amaba.-contestó Carlos serio.

Ambos amigos abrieron los ojos sorprendidos. Un silencio se produzco entre ellos, al punto, que a Carlos le molesto hasta como lo miraban.

- ¿Qué?-preguntó.

Ambos chicos se miraron entre sí y lo volvieron a miran. Francisco empezó a balbucear pero no le salía nada.

El mozo vino que sus bebidas. German pagó y le pasó a cada uno su bebida.

- La verdad no esperábamos que llegues a ese punto tu relación.-contestó Francisco.

- Yo fui el que me enamoré de ella.-corrigió Carlos. Ambos amigos levantaron las cejas confundidos.- Ella solo siente cosas por mi, y no me contestó cuando se lo dije.-agregó tomando su bebida.

- ¿No te quiere?-preguntó German.

- Si me quiere… mucho, siente cosas por mí y todo eso.-contestó Carlos.- Pero no me ama.-agregó.

Francisco sonrió de forma burlona.

- Claro, si es muy reciente lo suyo.-dijo Francisco.- Es lógico, lo tuyo es una excepción.-agregó.

- Ya se pero…-suspiro Carlos.- Los que le voy a decir no están acostumbrados a escuchar y menos de mí, pero es lo que siento.- cerró los ojos y respiró hondo.- Me duele que no me corresponda.-agregó.

Francisco negó con la cabeza.

- Nunca espere escuchar eso de vos Carlos.-admitió.- Pero tampoco nunca crecí que seas tan ciego… ella te quiere, hasta incluso debe amarte pero es muy nuevo todo esto para ambos.-explicó.

- Eso me dijo ella.-dijo Carlos.- Pero es que…

- Carlos dale tiempo, no podes obligarla a que sienta o reconozca que lo sienta ahora, solo están hace un mes juntos, van bien no arruines tu relación mientras se sigan queriendo.-aconsejó German.

Carlos y Francisco lo miraron sorprendido.

- ¿Desde cuando sabes sobre el amor vos?-preguntó Carlos.

- Desde que me recibí de psicólogo por escuchar las quejas de este ex “Don Juan”.-contestó con una sonrisa. Sus dos amigos lo miraron incrédulos.- Esta bien, desde que me hice amigo de Celeste, y me obliga porque o sino va a mostrar una foto mía, a ver sus novelas de amor y leer y encima, me conversa todo el día sobre eso.-explicó cruzándose de brazos.

Carlos y Francisco se echaron a reír. Con razón su amigo había desaparecido horas y siempre se lo veía hablando con Celeste, estaban llegando a creer que tenían una relación.

De repente, la música paro y una luz se prendió. Todos se dieron vuelta y se encontraron con un escenario.

- Chicos por favor, disculpe la interrupción pero hoy tenemos un número especial.-dijo el D-J.- Con ustedes la ganadora del año pasado.-agregó bajando de la tarima.

Un teclado empezó un solo y una dulce voz empezó a cantar. No se podía ver a quien cantaba porque estaba detrás del escenario pero si se oía perfectamente la canción.

Carlos creyó reconocer la voz, pero se concentró más en la letra de la canción, parecía que iba dedicaba a él porque la chica que cantaba, contaba una situación parecida a la que vivió hace poco con su novia, y lo que ella sentía. Le conmovió más el estribillo.

 

La noche estrellada,

En lo alto la luna,

Me confesaste,

Cuanto me amabas.

Nos besamos,

Como dos esclavos,

De este amor intenso

Y que la vida nos ha regalado.

No supe que contestarte,

No estaba preparada,

Para que me digan que me quieren,

Con un amor tan grande,

Y aunque todavía no lo reconozco,

Se que esta en mí,

Ese amor tan grande,

Que tú anhelas.

 

Te pido que me des tiempo,

No por obligación se hacen las cosas,

Las relaciones no se rigen por reglas,

Sino por sentimientos,

Sabes que te quiero,

Pero para ti no es suficiente,

Se que te herí y

Entiéndeme,

No es fácil para mí,

Pero como te lo dije,

Te lo vuelo a repetir,

Te quiero amor mío

Y nadie nunca va a cambiar eso.

 

Apareció Natalia y todos empezaron a aplaudir. La voz de Natalia realmente era hermosa.

El D-J se subió a la tarima.

- ¿Ven porque fue la ganadora?-Todos volvieron a aplaudir.- Ella se llama Natalia Menéndez- dijo.

Natalia sonrió y busco entre el público a Carlos.

Carlos, por su parte, estaba con sus amigos. No podía creer que Natalia había superado su pánico escénico para pedirle disculpas. De repente, se sintió un tonto por haberse enojado con Natalia, ella solo necesitaba tiempo.

- Amigo ella nos dijo que estaba mal tu relación, nunca nos dijo porque.- confesó Francisco abrazándolo.

- Por eso te trajimos acá.-dijo German abrazándolo también.- Nos obligo.-agregó.

Carlos sonrió y volvió a posar la vista en Natalia, quien ya lo había encontrado.

La música volvió a apoderarse del boliche, la gente empezó a bailar.

Natalia fue corriendo hacia Carlos.

- Gracias mi amor.-dijo Carlos recibiéndola entre sus brazos.- Me encanto, te amo.-agregó besándola en los labios.

- Perdóname Carlos.-dijo ella abrazándolo.

- Nada de eso, te voy a dar todo el tiempo que necesites.

Natalia le sonrió feliz y fueron a bailar.



Natalia y Carlos estaban en la dirección. El director los había mandado a llamar.

Estaban esperando en la sala de espera. Carlos miraba los Simpson, mientras Natalia se miraba las uñas.

Carlos agarró la mano de Natalia y la besó.

- Tranquila, todo va estar bien.-dijo Carlos.

- ¿Cómo podes decir eso?-preguntó Natalia.- ¿Sabes porque nos llamaron?- Carlos negó con una sonrisa burlona.- ¿Y entonces?-preguntó.

- En mi colegio, siempre me voy a dirección.-contestó.- Nunca me pasa nada, el director no muerde, solo me habla y me pone amonestaciones.-agregó.

- Yo nunca fui a dirección, menos en el Campamento, yo soy una buena alumna en todo lo que hago.-dijo Natalia volviéndose a comer las uñas.- Mira si le llaman a mi mamá, o peor, mira si la llaman a mi abuela, o peor mira si me expulsan, o peor…-

- Tranquila, no hicimos nada malo ¿No?-preguntó. Natalia negó con la cabeza.- Entonces no hay de que preocuparnos.-dijo riendo.

La puerta de la sala del director se abrió repentinamente. Ahí salió el Dr. Schneider, sus ojos celestes rápidamente encontraron a los dos chicos.

- Pasen chicos.-dijo haciéndoles una seña.

- Tranquila, tranquila Nati.-dijo respirando hondo.

Carlos ingresó tras de ella, riendo. Se sentaron en dos sillas que le indico el Director.

- Buenos Días Natalia y Carlos ¿Cómo están hoy?-preguntó amable.

- Por favor, no me expulsen, Roció fue la que me obligó a poner eso en la pieza de Micaela…-saltó de repente Natalia.

- ¿De que estas hablando Natalia? Yo no les llamó para retarlos.-contestó el Director. Natalia suspiro de alivio.- Pero mas tarde me vas a contar eso que le pusiste a Micaela.- Natalia se puso pálida.- Pero más tarde…

- Entonces si no nos llamo para retarnos ¿Para que nos llamó Doc?-preguntó Carlos.

- Los llame porque me enteré que están de novios.- La pareja se miraron incrédulos.- Déjenme continuar, si ustedes están de novios tienen que saber que tienen que usar métodos como el preservativo para impedir los embarazos ¿Están manteniendo relaciones sexuales?-preguntó más serio que nunca.

Ambos se quedaron mudos. El Director empezó a reír.

- No los llamó para eso, pero si tienen háganlo por favor, si se embarazan, están expulsados.-dijo poniéndose de repente serio.- Les llamo porque los vi varias veces juntos y vi lo que te canto Natalia el fin de semana y ustedes tienen algo en común… carisma, y Natalia es artista, y eso es lo que necesitamos para la pareja protagónica de la obra para cerrar el Campamento.-explicó.- ¿Qué me dicen?-

Los chicos se miraron entre sí confundidos, era mucha información para procesar.

- La verdad a mí nunca me gusto la actuación Doc.-contestó Carlos.

- Y yo no se si quiero volver a actuar, tengo que superar mi pánico escénico y los padres estén no ayuda mucha a eso.-contestó Natalia.

- Piénselo chicos, y después me contestan ¿Dale?-preguntó el Director. Ambos asintieron.- bueno eso nomás era, pueden retirarse.

- Hasta luego.-dijeron los dos yéndose. 



Natalia estaba corriendo por el bosque mientras pensaba en la propuesta del Director. Nunca se había esperado algo así, ella no servía para la actuación, era muy tímida enfrente de un gran público.

- Hola Nati.-saludó Micaela alcanzándola.

Natalia la ignoró y siguió corriendo. Micaela la siguió un rato hasta que Natalia se cansó y paró de repente.

- ¿Qué queres?-preguntó Natalia.

- ¿No puedo hablar con mi amiga de la infancia?-preguntó Micaela.

- ¿Ahora te acordas de eso?-preguntó Natalia.- Mientras que hace años nos haces la vida imposible.- la enfrentó.

- Nati solo quiero hablar con vos en este momento.-contestó con cara de inocente.

- Ándate.-dijo Natalia.- Ándate.-volvió a repetir.

- ¿Cómo anda tu relación con Carlos?-preguntó Micaela.

- Que importa, ándate.-contestó.

- Yo que vos me fijaría más que es lo que hace, es un chico lindo y hay muchos gatos en el Campamento.-dijo Micaela.

- ¿Cómo vos? Sabes algo Micaela por algo me eligió a mí y es porque no soy nada fácil, y no te vuelvas a meter en mi relación.-contestó Natalia.

Y se terminó yendo ella.

El resto del día transcurrió normal, estuvo con sus amigas y con su novio porque lo que le había dicho Micaela le había dado vueltas en la cabeza todo el día ya llegada a la noche, decidió convencer a Carlos para actuar, era una forma de demostrarle a todos que eran novios.

Natalia estaba junto con Carlos en la cama de él.

- ¿Qué te parece si aceptamos actuar?-preguntó acariciando el pecho desnudo de él.

- ¿a que se debe esa decisión?-preguntó Carlos buscando los ojos de Natalia.

- Es que estuve pensando y esta buena la idea de actuar juntos.-contestó Natalia.- Y como tiene que venir nuestros padres, que nos vean juntos actuando pueden que aumente su confianza en nosotros ¿vamos a aceptar?.-agregó haciendo un puchero.

Carlos acarició su pelo y asintió con una sonrisa ladina.



- Hola Chicos, bienvenidos.-saludó una mujer a la pareja protagonista.- Mi nombre es Florencia, y soy la novia de Nicolás y la que va organizar esta obra.-se presentó.

- Hola yo soy Natalia y el es mi novio, Carlos, y nosotros vamos a hacer la pareja protagonistas.-saludó Natalia con dos besos a la mujer.

- Hola.-saludó Carlos de la misma manera que Natalia.

Florencia los hizo sentar en el piso mientras ella iba a buscar los libretos.

El salón donde practicaban era uno que quedaba en el teatro del Campamento.

-¿Viste lo joven que es para Nicolás?-preguntó Natalia.

- ¿Qué tiene? Lo importante que esta re buena.-contestó Carlos.

Natalia le pegó en la cabeza.

- Ay, esta bien, discúlpame.-pidió Carlos.- No comentó más.-

- Y ni la mires.-ordenó Natalia.

Florencia regresó con los libretos en la mano.

- Acá los encontré.-dijo Flor.

Natalia levantó una mano.

- ¿Qué pasa Nati?-preguntó.

- ¿y los otros actores?-preguntó Natalia.

- Ustedes son los únicos actores.- La pareja se puso blanca.- Joda, todavía están en casting para seleccionarlos, mientras tanto vamos a practicar.-dijo sentándose enfrente la pareja.- ¿Conocen Casi Ángeles?-preguntó.

- Sí, es mi novela favorita.-contestó Natalia.

- Bueno, esta basada en ella.-contó Florencia.- Ustedes son Thiago y Mar, la escena es casi igual pero tiene algo distinto, después le digo que es, ahora improvisen la escena.-ordenó.

Natalia se paró e hizo que corría y se chocaba con algo y se tiró al suelo.

- No que bolu…-dijo riéndose Carlos.

- Eso es actuación Carlos, y ahora seguí la escena.-ordenó Florencia.

Carlos se levantó enojado e improviso la escena.

Cuando terminaron de presentarse, Carlos la besó apasionadamente. Natalia se separó.

- Así no es Carlos, vos tenías que mirarme y decirme que vaya a tu casa y todo eso.-dijo Natalia.

- Ya sé, pero si no es muy aburrido, si igual en algún momento se van a terminar besando.-dijo Carlos.

-No no de vuelta, de vuelta.-dijo riéndose Florencia.

Natalia sonrió y empezó de nuevo.

Hizo que se caía mientras corría, Carlos se acercó y le tendió una mano y ella se agarro.

Ahí se miraron como si se conocieran por primera vez, Carlos la miró de arriba a bajo con una sonrisa ladina en los labios. Natalia levantó una ceja.

-Córrete.-dijo Natalia

- Me corro.-dijo Carlos - Vení veni  a mi casa, te presto una toalla, te cambias…-

- No, no… yo me voy.-dijo Natalia.

- Pero si estas empapada.-dijo sonriéndole Carlos.

- No… pero…-dijo Natalia.

- Perfecto, hasta ahí, hasta ahí.-dijo con una sonrisa Florencia.

- ¿Nos podemos ir?-preguntó Carlos.

- Ay que mala onda.-contestó Flor.- Yo les voy a decir cuando, ahora vamos a leer todo sus líneas y después se puede ir.-ordenó.

La pareja le hizo caso.



Natalia se levantó al día siguiente y no vio a Carlos en su cama. Se sorprendió, pero no tenía nada de malo que una vez se haya levantado temprano, así que no se preocupo.

Fue al baño a cambiarse y tras de desayunar, salió a correr como todas las mañanas.

Más tarde, fue al comedor y encontró a Luna y Morena hablando entre ellas.

- Hola Nati.-dijeron las dos cuando ella se sentó en su mesa.

- Hola chicas.-saludó Natalia.

- ¿Y Carlos?-preguntó Luna.

- No sé, por ahí debe andar.-contestó Natalia.

Las chicas se miraron extrañadas.

- ¿No sabes donde esta?-preguntó Morena.

Natalia sonrió y negó con la cabeza. Las chicas volvieron a mirarse sorprendidas.

- ¿Anda todo bien entre ustedes? Porque hace unos días…-dijo Luna.

- Sí, ¿Por qué debe andar algo mal?-preguntó Natalia sorprendiéndose ahora ella, por la reacción de su amiga.

- Es que…bueno como no sabes donde está, pensé que estaban peleados.-Contestó poniéndose nerviosa.

- ¿Y que tiene?-preguntó Natalia.

- Bueno… es extraño.-contestó Luna.

- ¿Por qué?-preguntó Natalia.

- Por que… digamos que están todo el tiempo juntos y tan pendientes uno del otro, que hasta parece como si no pudieran vivir separados.-contestó Morena media insegura.

Natalia se puso seria de repente y se quedó pensando un rato.

Sus amigas la miraron preocupadas, de que ello no le haya agradado.

- ¿Ósea que parezco…casada?-preguntó con pánico.

- Yo no lo diría así, no es tanto.-contestó sutilmente Luna.

Natalia levantó una ceja en desacuerdo.

Chicas ustedes saben que siempre odie a mis amigas que se ponían de novias, y de repente, desaparecían de la faz de la tierra.-dijo Natalia.- Por eso, si las deje de lado, les pido disculpas, a Carlos lo quiero y mucho, pero ustedes son mis amigas.-agregó con una sonrisa.

- Oh Nati.-dijeron ambas y fueron a abrazarla.

Cuando se separaron vieron algo de nostalgia en los ojos de Natalia.

- ¿Segura que esta todo bien con Carlos?-preguntó Luna.

Natalia largó un suspiro.

- Si, creo… ayer después de nuestro primer ensayo, fuimos a comer algo juntos y el estaba re seco, parece como si invirtiéramos roles.-explicó.- Y hoy desde la mañana no lo veo, cuando me desperté el no estaba, y su cama estaba hecha.-agregó preocupada.

- Seguro tenía algo importante que hacer y se tuvo que ir rápido, y no te quiso levantar.-sugirió Morena.

- Si, bueno… igual no quiero aburrirlas con estos temas, seguro es idea mía y nada más.-dijo Natalia.- Cuéntenme de sus vidas.-

Así se pasaron toda la tarde hablando y haciendo chistes y yendo de un lado para el otro.



Natalia caminaba a orillas de la laguna del Campamento, sonreía mientras miraba al cielo estrellado. Había pasado muy bien con sus amigas, se prometió que iba a reservar tiempo para ellas más seguido. El primer mes de noviazgo la había idiotizado hasta el punto de pensar solo en Carlos, pero se dio cuenta que cada uno necesitaba su espacio cada tanto.

La verdad nunca se imaginó que podría ser tan feliz con un chico así al lado suyo, el era una de las cosas más importantes de su vida y deseaba estar con él por siempre.

Un ruido la sacó de sus pensamientos, que venía desde más alto atrás de unos árboles.

Natalia sigilosa se dirigió hacia ahí, seguro era una pareja y los quería sorprender.

Se apoyó en un árbol y empezó a subir entre las ramas. Llegó a una buena altura y frente a sus ojos vio a la pareja, rápidamente distinguió a la chica era Micaela y cuando el chico la apartó, se dio cuenta que era Carlos.

Natalia se puso nerviosa al pensar que el estaba siendo infiel y se movió para bajarse rápidamente del árbol e irse, pero por un mal movimiento terminó cayéndose, y cuando levantó los ojos, se encontró con Carlos teniéndole una mano, preocupado y la sonrisa burlona de Micaela delante de ella.

Por Campamento
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Friday 9 july 2010 5 09 /07 /Jul /2010 05:35

Capitulo 10.

Novios

03 novios01

 

Natalia volvía en colectivo con su ahora novio. No podía creer que con la cantidad de chicos que estuvieron atrás de ella, lo haya elegido a él, y menos pensar, con la cantidad de chicas que habían sido novias de él, la elija a ella.

Sonrió para sus adentros. << ¡Tengo novio!>>  pensó entusiasmada, y se acurruco en el pecho de él. Nunca se imaginó con lo rehacía que ella era para que la toquen las personas que conocía hace poco, le permitiera abrazarla por la cintura y acercarla a él. Es más, hasta apretujarla hasta dejarla sin aire.

Volvió a sonreír. Esto era el principio de un amor y esperaba que sea larga su relación. Porque desde hace menos de veinticuatro horas, su relación con él era totalmente formal y recibía un nombre: Novios.

Justo empezó a sonar la música somos novios de Luis Miguel y se quedo dormida entre los brazos de Carlos.



Natalia se paró frente a la cabaña de coordinadores nerviosa. No sabía si estaba haciendo lo correcto, podía generar un gran dolor a Eduardo pero no estaba dispuesta de que se entere por otros oídos y lastimarlo más.

Carlos había estado de acuerdo que vaya a tener una charla con él, aunque no estaba tan convencido de que tengan que charlar a solas, por puros celos.

Sonrió.

Toco la puerta nerviosa y esperó a que la atiendan. María le abrió.

- Nati ¿Qué haces acá?-preguntó.

- Eh… ¿esta Juan?- María levantó una ceja.- Necesito hablar con él.-pidió.

- Si, esta pero no veo que tenes que hablar con él y no conmigo que yo soy tu coordinadora oficial.-respondió María.

- Algo sobre… Roció.-contestó nerviosa.- Llámalo por favor.-pidió.

- Esta bien, espera un ratito.-contestó María y le cerró la puerta.

Natalia pestañeo perpleja por la actitud de María, no siempre era simpática porque ella era una autoridad en el campamento, pero tampoco la maltrataba como lo hizo recién. Decidió no hacerle caso, y se quedo esperando.

Eduardo le abrió la puerta un rato después. Le sonrió cuando la vio, y ella corrió a abrazarlo.

- Chiquita ¿Cómo estas?-dijo dándole un beso en la mejilla.

- Bien ¿vos?-

- Re bien, ahora mejor que te veo, pero ¿Qué haces por acá?-preguntó con una sonrisa.

Natalia se apartó antes de contestar.

- Necesito hablar con vos.-pidió seria.

- Esta bien, bancame unos segundos que voy por mi celular y un abrigo y ya vengo.-dijo volviendo a entrar a la cabaña y cerrando la puerta.

Natalia se sentió mas aliviada, pero todavía estaba nerviosa. No quería lastimarlo.

Lo esperó y se sentó en la escalinata de la entrada de la cabaña.

Esperaba que la conversación sea fluida y no se enrede en una pelea sin sentido.

Una palmadita en su hombro, la hizo saltar por el susto y se dio vuelta para encontrarse con la sonrisa brillante de Eduardo. Se lo quedo viendo un rato, Eduardo era perfecto, mucho más lindo que Carlos, pero no despertaba el mismo sentimiento en ella. Lo que sentía por Carlos era diferente y mucho más fuerte.

Eduardo la ayudo a levantarla y la abrazó para caminar hacia la laguna, donde puedan hablar en privado.

Llegaron a la Laguna, y se sentaron en unas rocas para hablar.

- Haber ¿De que querías hablar?-preguntó sentándose en el pasto.

- Quería dejar bien en claro en que terminamos vos y yo.-contestó Natalia yendo directo al grano.

Eduardo pestañeo perplejo y luego, se puso serio.

- ¿Eso que significa?-preguntó.

- significa que tenemos que hablar sobre lo que teníamos y lo que vamos a hacer de ahora para adelante.-contestó Natalia

Eduardo la miró un rato estudiándola.

- Natalia vos sabes que a pesar de que no llegamos a ser novios, yo te quiero y eso no va a cambiar tan rápido.-dijo acercándose a ella.- Ni como los que vos tuviste hacia mí.-agregó con una sonrisa ladina en su rostro.

Natalia sabía que el tenía razón. A pesar de lo que tenía con Carlos era serio, aun seguía sintiendo la atracción con Eduardo.

- Si, puede ser que tengas razón, y eso era lo que quería hablar.-dijo con una sonrisa triste.- Yo siempre pensé que vos eras el amor de mi vida, pero creo que era pura obsesión por no poder tenerte, porque eras mucho mayor que yo y era imposible que te fijes en mí.-se sinceró.

- La verdad que vos hace dos años llamas mi atención y cuando corte con Clara, mi ex novia, en la primera chica que pensé que me gustaría estar es en vos.-dijo con una sonrisa.- Y el tiempo que tuvimos juntos, no se si me enamore de vos, pero que siento algo mucho más fuerte de lo que sentía con mis otras ex, te lo aseguro.-dijo.

Natalia lo miró un rato, sin saber que decir.

- Yo no te digo esto para que volvamos, vos me dijiste…

- Si, ya se no te preocupes.-dijo con una sonrisa de pena.- Si sabía que Carlos se interprendía entre nosotros y que yo iba a sentir…

- Hey, no te preocupes.-dijo poniéndoles las dos manos en la mejilla.- Esas cosas pasan, te digo porque a mi me pasó, pero yo si lastime a la chica a la que dejé, vos no, vos fuiste muy madura.-agregó abrazándola.

Natalia se separo al instante.

- Bueno, entonces me alegro.-le contestó por primera vez con una sonrisa sincera.- Yo estoy de novia con Carlos, y quería hablar para aclarar bien las cosas y q no te enteres por otro lado.-agregó.

Al contrario de cómo esperaba, Eduardo reacciono con una sonrisa.

- Me encanta que seas tan atenta, y madura.-dijo abrazándola nuevamente.-No te sientas culpable, alguna vez me tocaba a mí ser el no correspondido, pero no es eterno.-agregó hablándola en el oído.

Natalia se estremeció, y lo abrazo también.

- ¿Amigos?-preguntó Eduardo.

- Los mejores.-contestó ella con una sonrisa.



Natalia avanzo corriendo hacia dentro de la Cabaña. La lluvia la había agarrado desprevenida.

Por lo que podía ver estaba sola. Subió hacia arriba para dejar caer su mochila cuando llegó a su pieza.

La excursión había sido larga y lo que quería era ducharse y acostarse a dormir una larga siesta.

Escogió su pijama, y fue hacia el baño. Cuando la abrió, no pudo evitar largar un grito por la vergüenza. Cerró la puerta, y se acostó contra ella, mientras sentía sus mejillas empezar a teñirse de un rosa leve.

-Natalia, abrí la puerta.- gritó Carlos del otro lado.

Natalia no tuvo más opción que obedecer, y dejo pasó para que salga del baño. Lo siguiente que vio fue a Carlos envuelto con una toalla, y al segundo, se encontraba entre sus brazos.

-No se que hayas visto, pero no tenes porque avergonzarte, al final de cuentas somos novios.-dijo dándole un beso en la mejilla.

Después la soltó y se metió a la pieza para cambiarse.

Natalia se quedo en el umbral del pasillo con vergüenza todavía.

Una palabra solo sonaba en su cabeza que no podía asimilarla.

Novios.

Esperó que saliera de cambiarse, y lo siguió por las escaleras.

- Carlos ya hable con Eduardo.-dijo seria Natalia.

Carlos paró en medio de la sala, y se giró para enfrentar la mirada de Natalia.

- ¿Y?-preguntó Carlos.

- Se lo tomo bien, mejor de lo que esperaba.-contestó.

- ¿Y que te dijo específicamente?-preguntó Carlos acercándose a ella.

- Que el me seguía queriendo y que eso no iba a cambiar tan rápido, y también me dijo que no es rencoroso por dejarlo, y quedamos como amigos.-contestó segura.

- Espero.-agregó tomándola por la cintura.- ¿Y vos como te sentiste cuando te dijo todo eso?, aclárame que sentiste en cada parte.- agregó buscando la mirada de Natalia.

- Cuando lo vi, y lo observé, pensé que era mucho más lindo que vos, pero que ni ahí me hacía sentir lo que vos me haces sentir.-Natalia levantó la mirada, y lo encontró mirándola fijamente.- Cuando me dijo que me quería me sentí culpable por dejarle, y deseé que se le pase rápido ese sentimiento hacia mí.-

- Seguí.-

- Pero cuando me confesó que no se lo tomaba con rencor y que me entendía, se me fue la culpa y un gran alivio vino hacia a mí y cuando me dijo para ser amigos, sentí como que fue la mejor decisión que podíamos tomar.-confesó dándole un beso en la mejilla.

Carlos se apartó un poco y llevó sus manos hacia el hombro de Natalia.

- ¿Y vos ya no sentís nada por él?-preguntó Carlos.

Natalia no supo si decirle la verdad, pero se decidió en ser sincera.

- Yo nunca sentí más que obsesión por él y cuando estuve con él, me di cuenta que no era amor lo que había en nuestra relación, hasta el mismo me dijo que hace dos años sentía atracción física por mí y que me quiere, pero no sabe si esta enamorada de mí.-contestó.

- ¿Pero vos seguís sintiendo esa atracción física u obsesión?-preguntó Carlos.

- Si.-contestó directa y asintiendo con la cabeza.-Pero vos no te preocupes, lo que yo siento por vos, es distinto, es… no sé, pero es fuerte e intenso y cada día crece más.-dijo mirándolo a los ojos.

Carlos la cayó con un beso.

- Yo también no se como definir lo que siento por vos, pero siento que crece y me alegra que me elijas a mí y que Eduardo entienda que sos mía.-dijo remarcando su última palabra.- Mi novia.-agregó dándole un beso en la mejilla.

- Bueno, no me gusta que seas posesivo y que me veas cono un objeto.-dijo apartándose de él, Natalia y dándole la espalda.

- Te quiero.-dijo abrazándola desde atrás por la cintura.- Y no te veo como un objeto te veo como mi novia.-agregó dándole un beso en la mejilla.

Natalia reflexionó, y se dio vuelta entre los brazos de él y le rodeo el cuello.

- Yo también te quiero.-agregó con una sonrisa.- Y aunque me cueste asimilar la palabra novio, quiero que todos sepan sobre nuestra relación.-propuso Natalia.

- Me encanta tu idea.-dijo soltándola.- Ya mismo le vamos a contar a nuestros amigos.-dijo pasándole su campera a Natalia y poniéndose la suya.- Excepto claro, tu hermano.-dijo guiñándole un ojo.



Encontraron a sus amigos a todos juntos viendo un partido de boca- river en la cabaña de Celeste.

Tocaron la puerta y la dueña de la cabaña fue quien les abrió

- Hola chicos ¿Qué hacen por acá?-preguntó guiñándole un ojo a Natalia.

- Venimos a estar con nuestros amigos.-contestó Natalia agarrando la mano de Carlos y llevándolo a dentro.

Celeste se hizo a un lado y cuando pasó la pareja, ella cerró la puerta.

Entraron en la sala, donde las chicas estaban sentadas en los sillones y los chicos en el piso.

- Miren quienes llegaron, la posible pareja.-se buró Francisco.

Todos sacaron la vista de la tele y los miraron con una sonrisa burlona en los rostros. Natalia se ruborizó, y sonrió por la vergüenza.

- ¿Cómo están?-preguntó Celeste.

- Bien, llegamos ayer a la noche pero hoy tuve excursión y el entrenamiento…

- ¿Y cómo les fue en el viaje?-interrumpió Roció.

- Bien.-contestó Carlos sentándose entre sus amigos.

Le hizo una seña a Natalia para que vaya a sentarse arriba de ella. Ella negó con la cabeza, pero se sentó atrás de él, en el sillón al lado de Roció.

Sintieron los ojos de todos que los miraban, y juntos se dieron vuelta a mirar a todas las direcciones de donde venían esas miradas.

- ¿Qué?-preguntaron juntos al unísono.

- Cuéntennos.-contestó Roció.

- ¿Qué cosa?-preguntó Natalia.

- El viaje Nati.-contestó Carlos.- Veníamos a decirles, pero ella quería hablar por separado con ustedes, y yo con los chicos.-contestó con una sonrisa.

- ¿Veníamos a decirles?-preguntó Celeste con una sonrisa pícara.- ¿Ustedes están de novios?-preguntó.

Ambos asintieron mirándose a los ojos, con una sonrisa plantadas en sus caras.

Las mujeres gritaron emocionadas, y Francisco y German se miraron con una sonrisa pícara en los labios.

- No puedo creer que el “winner” este enamorado.-se burló German.

- No vengas a arruinar este momento con tus burlas, celoso.-le pegó Celeste en la cabeza.

- ¿Celoso yo? ¿Por qué?-preguntó mirándola con odio.

- Por que bien que te gustaría poder tener una relación en la que llegaron Carlos y Natalia.-contestó Celeste.

German se cruzó de brazos, enojado. Todos se rieron de la escena, pero se concentraron rápidamente en la pareja.

- Cuéntenos detalles.-dijo Luna saltando emocionada.

- El hotel era hermoso chicas, hay que ir después juntas, Carlos y yo teníamos la misma pieza, pero dormíamos en camas separadas, no piensen cualquier cosa.-dijo con una sonrisa Natalia.- El primer día fuimos a la pileta climatizada, bajo techo y pasamos todo el día jugando en la pileta.

- Después ella se fue a dormir, y quise hacer cucharita con ella, y no me dejo, me mando de vuelta en la cama.-dijo haciendo puchero Carlos.

- Me parece bien.-dijo Roció.- continúen.-

- Me dijo que a la noche teníamos una cena de inauguración, yo me dormí y cuando me levanté el se estaba bañando, yo ya lo había hecho, así que me planche el pelo, me vestí y me pinté y fuimos a la cena.-dijo con una sonrisa pícara.- Cuando llegamos me di cuenta que era un restauran francés y me llevo a una mesa afuera en la terraza, donde estábamos solos, pusieron música y bailamos, y ahí me chamulleo y me pidió noviazgo.

- No te chamullee, te dije la verdad.-interrumpió Carlos.

- Y yo también después le dije la verdad respecto a mis sentimientos.-contestó Natalia guiñándole un ojo.- Y por supuesto que acepte ser su novia.

Las chicas pegaron un grito de entusiasmo.

- ¿Y te la chapaste o no winner?-preguntó German.

- Si queremos detalles sucios.- siguió Celeste guiñándole un ojo a German.

Todos rieron por el comentario de Celeste.

- Si, fue un beso muy apasionado, que hubo lengua por supuesto, y fue nuestro primer besos de novios.-dijo Carlos con una sonrisa de costado y le dio un pico en los labios a Natalia.- Pero de esto no se le habla a Juan.-dijo.

Todos asintieron entendiendo la situación.

Juan justo apareció y se quedo viendo a todos.

- ¿No era que veníamos a ver un partido?-preguntó extrañado.

- Si, pero le estaba contando mi viaje de compras a las chicas.-contestó Natalia.

- Y yo mi viaje de rugby a los chicos.-contestó Carlos

- Bueno.-dijo dudoso Juan sentándose al lado de Roció. Ellos habían vuelto.- Veamos el partido, después me cuentan como les fue chicos.-



 Natalia iba caminando con Carlos de la mano, entraron al comedor.

Todas las miradas se posaron en ellos. Natalia por los nervios quiso soltarse la mano, pero Carlos le apretó más fuerte y de un tirón la llevo a elegir su comida.

- ¿Qué queres para comer?-preguntó Carlos.

- ¿Qué?-preguntó Natalia. Había estado distraída, mirando a la gente murmurar entre ellos.

- ¿Qué queres para comer?-volvió a preguntar Carlos.

- Yo quiero… sopa, si sopa.-contestó Natalia.

Carlos asintió con la cabeza y habló un rato con la cocinera.

- Ya esta.-dijo cuando la cocinera se fue a la cocina y le dio un beso en la frente a Natalia.

- No hagas eso.-dijo Natalia. Carlos frunció el seño.- Quiero decir…me voy a esperar la comida en la mesa con las chicas, nos vemos ahor…- no pudo terminar porque Carlos la agarró de la mano.

- Que te dejen de importar que murmuren, ya es hora que se de cuenta que vos sos mi novia.-dijo tomándola de la cintura y acercándola a su cuerpo.

- Esta bien.-sonrió Natalia con una sonrisa falsa y se quedó junto a Carlos a esperar a que vuelva la cocinera con sus comidas.

La cocinera no tardó en aparecer y Carlos pagó. Natalia agarró su bandeja con comida y Carlos la suya, y juntos fueron caminando hacia la mesa donde estaban el resto de sus amigos.

A medida que pasaban por los diferentes grupos sentían murmullos a su alrededor. A Carlos no le interesaban, pero Natalia ya estaba pensando en las posibles opiniones de la gente.

Llegaron a la mesa y se sentaron. La cena fue amena, sin muchas complicaciones, excepto para Natalia que cada vez que Carlos le hacía una acaricia, ella se ponía nerviosa al ser el centro de atención.

Cuando terminaron, todos fueron juntos a tirar las sobras. De vuelta sintieron los murmullos, y cuando terminaron de tirar las sobras, Natalia trató de irse junto a sus amigas, pero Carlos la detuvo.

- ¿Qué te pasa Nati? ¿Tan nerviosa te pone los murmullos?-

Natalia negó con la cabeza.

- No es eso.-contestó.

- ¿Y entonces que es?-

- Solo que hace unas semanas estaba con Eduardo y todos lo sabía y ahora me ven muy pegada a vos y me da miedo que…-

- ¿Te tomen por rápida?-preguntó acariciando su mejilla. Natalia asintió.- Nadie lo va a hacer, te lo prometo.-dijo tomando su mano.- Pero lo importante es que vos sabes que es mentira, y yo lo sé.-agregó besando su mano.

- Tenes razón.-dijo Natalia sonriéndole.

- ¿Entonces me dejas demostrándoles a todos que sos mía?-preguntó. Natalia volvió a asentir.

Carlos la llevó corriendo y salieron a fuera, ni bien pisaron la puerta de afuera, Carlos se apoderó de sus labios y la empezó a besar. Natalia se resistió un poco al beso, pero de apoco se fue entregando.

Se separaron, y cuando giraron sus cabezas, vieron a Juan saltar sobre Carlos. Ambos cayeron al piso y empezaron a pelear.

Eduardo y María trataron de separarlos, y lo lograron. A ambos los mandaron a hablar con el director.



Natalia llegó llorando a su cama, su mamá había llamado por preguntar a su hermano y ella no tuvo más opción que explicarle toda la verdad. Desde la pelea hasta que tenía novio. Cunado lo había dicho ella le había cortado el teléfono. Sabía que no se lo tomaría bien pero no esperaba que reaccionase así.

Por suerte lo de Carlos y Juan había terminado bien y se habían amigado. Lo único de malo fue el castigo que le puso el director, tenían que pasar toda una semana ayudando en la cocina.

Se quedo dormida pensando en toda esa situación.

Cuando se despertó y encontró una sonrisa en la cara de Carlos.

- hola mi amor.-dijo Carlos besándola en la nariz.

- hola.-dijo levantándose y devolviéndole la sonrisa.- ¿Qué haces acá tan temprano?-preguntó.

- Te quiero.-dijo sentándose al lado de ella y abrazándola.- Y quiero que nuestros padres se enteren de nuestro noviazgo.-dijo mirándola a los ojos mientras ella se acurrucaba en su regazo.

Natalia se separó perpleja y solo asintió para complacerlo.

- No van a poder venir hasta acá.-dijo Natalia.

- Pero les pienso escribir una carta.-contraatacó Carlos.

- ¿Una Carta? ¿Para qué? Podes llamarlos y ya esta.-dijo Natalia.

- No, para llamarlos es caro y me va a costar mucho expresarme pensando todo el tiempo en que van a contestarme, prefiero expresarme por carta.-contestó con una sonrisa.- Vamos a escribir los dos.-dijo Carlos.

Carlos la hizo levantar y se bajaron y fueron hacia el comedor.

Carlos fue a buscar una hoja y una birome para que ambos puedan escribir.

Natalia observaba a Carlos que empezó a escribir y no paraba. Ella no era una persona expresiva por eso no se le ocurría que escribir.

Pasado quince minutos, Carlos soltó la birome y releyó lo que había escrito, luego levantó la vista hacia Natalia y le sonrió de costado.

- Ya esta.-dijo.

Carlos observó el papel vació y la lapicera al lado de la mano de Natalia.

- ¿No escribiste nada en la hoja?-preguntó Carlos.

- No soy buena para expresarme.-contestó con una sonrisa apenada.

- Escribí lo que le dirías a tu mamá si estuviera aquí y contale lo que sentías por mi, todo lo que le queres decir de nuestro noviazgo como si ella no te escuchara.-aconsejó Carlos.

Natalia sonrió agradecido y agarro la birome para empezar a escribir. Escribió un largo rato, sin parar, sin pensar solamente escribió lo que sintió.

Termino e hizo todo lo mismo que Carlos cuando había terminado.

- Terminé.-dijo Natalia con una sonrisa.

- Ya veo, ¿Puedo leer?-preguntó Carlos.

- Para que lo quiero hacer yo y ver cual es el resultado, nunca me expresé tanto escribiendo.-contestó con una sonrisa.

Agarro su carta entre las manos y empezó a deslizar sus ojos por las líneas de su texto, de su carta.

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Francia, Paris.

Leutte 230

10 de Enero 2010-06-29

 

Mamá:

          Cuando recibas y abras esta carta pensarás que es una broma, pero no… yo, tu hija,“la hiel”, esta escribiéndote una carta. Sabes perfectamente que nunca fui buena para expresarme y menos para escribir lo que siento, pero se conciente que si lo hago es porque es algo importante para mí y quiero que lo sepas.

Decirte que extraño nunca esta demás pero es obvio y espero que te este yendo bien en tus diseños para que tengas un éxito más este año para tu colección de éxitos. También extraño a la abuela y quiero que se lo comuniques.

Te preguntarás como estoy en el campamento, todo esta tranquilo acá, no hay nada nuevo a excepción de la remodelación de las cabañas, te voy a mandar las fotos por correo, ¡Fíjate! Y si hay algo nuevo que hace este año diferente y el mejor.

Conocí un chico muy especial este verano en el Campamento, es porteño y lo conocí el primer día que me subí al colectivo desde Buenos Aires, al principio no me caía bien porque era el típico porteño “canchero, chamullero, agrandado y soberbio”, me molestaba tan solo su presencia, y el no hacía mucho para alejarse de mí, me seguía a todas partes presumiendo muchas cosas. Y también era mujeriego así que muchas veces le tuve que frenar el carro.

Por mucho que intentará alejarme el seguía insistiendo, entonces con las chicas ideamos que me haga su amiga pero que después lo rechacé, pero me salió mal, lo terminé enamorando y yo de él, pero yo tardé más y el también pero se dio cuenta cuando empecé a hacer indiferente con él porque se había sobrepasado y empecé a salir con Eduardo.

No te enojes por mi relación con Eduardo, pero sabes que el siempre me pudo. Y volviendo a mi historia con el chico especial, lo hice sufrir un poquito, me hice la difícil como vos querías pero cuando yo ya estaba con Eduardo, éramos muy buenos amigos. El se empezó a mostrar respetuoso y dulce, pero nunca me esperé que el día de Año Nuevo me confiese que me quería y me besó y yo no pude responderle porque vino Eduardo.

Al día siguiente hablé con el chico especial, y quedamos en que yo iba a hablar con Eduardo e iba a pedir que me de tiempo, pero el también tendría que hacerlo para elegir. Y dicho y hecho, y terminé con Carlos.

Y hace una semana  somos novios, pero hace bastante viene esto.

Sabes que siempre evite las relaciones pero con el es diferente. Se llama Carlos Golinzoa, yo lo quiero mucho y si estoy con él es porque siento cosas por él que no siento por otro.

El se volvió en tan poco tiempo, en alguien tan importante para mí. El se jugo por mí, el supo reconocer en mí mis puntos de debilidad pero hacerlos fuerte, el me enamoró, aprendió mis gustos, mi vida, mis actividades y las personas con las que me relacionaba aceptándome tal cual soy y sin querer cambiarme, se que le gusta mi belleza pero mucho más mi interior, y se que el me quiere por lo que tiene enfrente desde el primer día en que me conoció y el supo enseñarme a confiar a él, a expresarme y a jugarme por lo que quiero. Le debo mucho como el a mí y cada día nos lo devolvemos por el amor correspondido que tenemos y siento que cada día crezca.

Siento que es un amor real y esperó que sea lo que Dios quiera, no hago especulaciones, sabes desde que murió papá aprendí a querer a la gente pero sin atarme a ellas, y eso es lo que más me gusta de nuestra relación, la pasamos bien juntos, nos llevamos bien, nos entendemos, hacemos lo posible para que crezca, nos jugamos pero más allá de todos nos respetamos nuestras independías y nos tenemos paciencia.

Espero que siga así, cualquier novedad te cuento, el es todo lo que queres para mí.

Es una persona segura y fuerte, alegre de la vida, y positiva, sabe hacerte pasar buenos momentos, y ve la vida desde lo bueno, se juega por lo que quiere, es muy inteligente y tiene un humor inteligente, es vivo y manipulador para lo que quiere, pero nunca te va a lastimar. Conmigo, es respetuoso, se la juega por mí, me acepta como soy, me tiene paciencia, sabe hacerme reír y es muy cariñoso y todo el día me dice cosas tiernas, es romántico y siempre me recuerda que va a estar ahí cuando lo necesite.

En conclusión te puedo decir que estoy muy feliz con el noviazgo y con él, que nos queremos y nos respetamos y es un amor que crece cada día más.

Y espero que te guste y lo aceptes.

Te quiero,

                                   Natalia

 

Natalia sonrió complacida por lo que había escrito y se lo paso a Carlos. Ella agarró la carta de él y empezó a leerla.

Buenos Aires

Barrio Recoleta, 2500

10 de Enero 2010-06-29

 

Mamá y Papá:

                      Cuando reciban esta carta seguro van a pasar que les voy a pedir para volver pero para su sorpresa, no es así, les escribo para que sepan como estoy.

El Campamento esta muy bueno, tenemos cabañas, algunas tienen tele para ver solamente películas, y si hay algo importante que pase en el mundo, nos dan cable. Mas allá de eso, me enseñan mucho de naturaleza, vamos a excursiones todas las semanas, jugamos mucho a deportes y hacemos fogones todos los fines de semanas, hasta hay clases de alfarería y cosas por el estilo.

A los chicos también les gusta mucho el Campamento, especialmente por la variedad de personas que te encontras acá. Nos integramos bien y nos hicimos muchos amigos nuevos.

Y aunque les parezca imposible no hago problemas de ningún tipo.

También les quiero contar que conocí a una chica muy especial para mí, ya se pueden imaginar de que tipo. Si, su hijo esta arreglado, pero no se esperan que de verdad esta relación es seria.

Después de muchas relaciones y sin querer nada serio, encontré a la chica capaz de hacerme suspirar por ella, hasta sufría mucho.

No tengo la intención de contarles por carta toda la historia, solo quiero decirles, que ya no soy un haragán, ustedes saben que por lo que quiero lucho y tuve que remarla un tiempo para poder estar de novio con ella y por supuesto, también una de las razones que tuve que remarlas bastante (además que ella es histérica y difícil), es por algunos errores que cometí al principio por tratar de tener un toque nomás con ella, pero en esa lucha la conocí y aprendí a quererla.

Si, se preguntan si me costo trabajo admitirlo, si me costó, pero lo importante es que lo hice.

Bueno, como les dije no es mi intención centrarme en la historia, sino de mi relación con ella.

Hace exactamente una semana estamos de novio, poco, pero hace bastante estamos en esto. (Bastante para los dos)

Yo soy su primer novio oficial y acá entramos donde quiero hondar, mi relación con ella va muy bien, ella es muy dulce y cada día parece que la quiero más, yo lo llamó amor y ojala que sea así. Es la primera vez que siento algo tan fuerte por una chica, y la verdad es que eso me gusta.

Todo en ella despierta en mí emociones profundas que nunca nadie despertó en mí. Me encanta mirarla a sus ojos miel, ver su pelo largo, brilloso y colorado caerle por la espalda, y su voz me hace temblar todo el cuerpo.

Ella es un encanto como novia, me hace reír mucho y es muy simpática, siempre tiene una sonrisa en la cara y es un poco arisca y a veces fría, pero eso hace que siempre tenga que idear algo para tenerla entre mis brazos y abrazarla y besarla, es muy inteligente y viva, por lo que me sabe manejar y darme vuelta las cabeza para conseguir lo que quiere, es una autentica dama francesa, (de verdad es francesa pero vive medio año en Argentina), es muy elegante y educada, por lo que sabe manejarse muy bien con la gente y tiene mucha presencia en el lugar que entra. Tiene carácter fuerte, eso hizo que tenga que respetarla desde el primer momento y es muy madura, me sorprende su forma tan adulta de ver las cosas, y más cuando le agarra sus ataques de locuras con sus amigas porque cambia totalmente la personalidad y es muy espontánea, dice las cosas como piensa, defiende lo que cree correcto y es fácil ver sus intenciones con ella.

Sinceramente me tiene cautivado y espero que esta relación crezca mucho más. Nunca soñé con tener una novia de la cual enamorarme y todavía no estuve tanto tiempo con ella, para saber si lo estoy, pero esto definitivamente es mi primer amor y pienso disfrutarlo el tiempo que tenga que durar y ojala que sea para siempre.

Le debo mucho, ella me enseño a hacer más maduro, a respetar a las mujeres, a verlas más que un  objeto, y me enseño a ubicarme, a tener límites, me enseño que no todo en la vida es libertinaje pero eso no quiere decir que no pueda disfrutarlo, con ella me siento completo y me sabe hacer sentir útil, saca lo mejor de mí y sabe levantar mi autoestima para que alcance mis metas.

Espero que venga a visitarnos y la conozcan

Los quiero.

                                                                                              Carlos.

 

Natalia terminó de leer la carta, y no pude evitar emocionarse, se levantó de su silla y fue directo a los brazos de Carlos que los tenía abiertos esperándola. Ella lo abrazó muy fuerte como queriéndole manifestar todo lo que sentía en un abrazo.

Carlos sonrió complacido. Le gustaba verla feliz y que el sea el causante de esa felicidad, que Natalia sea feliz porque sienta que es correspondida por él.

Sabía que era un sentimiento egoísta, pero creía que de esa forma ese amor era reciproco, y sano.

- Te quiero.-le dijo en el oído Carlos y se quedaron abrazados mucho rato más.



Natalia sonrió complacida con su bolso mientras se subía al colectivo donde llevaría a sus amigas y al grupo de Carlos de viaje a la casa de Roció.

Las chicas pararían en la casa de Celeste y ella y los chicos en la casa de Roció.

Natalia pagó y se sentó en el último asiento para escuchar a solas las músicas nuevas que había bajado. Dirigió su vista a fuera del colectivo, mientras este se preparaba para comenzar el viaje.

Cuando volvió a ver hacia adentro pudo observar a Roció y a su novio pelear. Se sacó los auriculares para escuchar la conversación.

- Ella es mi mejor amiga, y yo me siento con ella en todo los viajes desde los cinco años.-dijo Roció cruzándose de brazos.

- Y ahora ella es mi novia y prefiere estar conmigo.-dijo Carlos imitando la pose de Roció.

- Chicos, no se peleen por algo tan…-

- Tengo una idea, que ella elija.-propuso Roció.

- Esto es ridículo, vos tenes tu novio, a pesar que se descomponga es tu novio y te sentas con él.-dijo Carlos.

- No, yo me siento con Roció, chau Carlos.-dijo Natalia tironeando de la mano de Roció.

Esta ocupo rápidamente el lugar al lado de Natalia y le sacó la lengua a Carlos.

- Pero mi amor…

- Mi amor nada, anda a acompañar a tu amigo.-dijo mirando cómplice a Roció.

Carlos frunció el ceño, y dándose vuelta fue hacia Juan. Natalia y Roció estallaron en carcajadas.

El viaje se hizo pesado, y lento pero a la noche no tardaron en llegar. Los paso a buscar el papá de Roció de la Terminal, y las llevo a las chicas a la casa de Candela, y no tardaron en llegar a la casa de Roció.

Natalia quiso bajar su bolso pero Carlos ya estuvo ahí para agarrar el de ella y Natalia. Ella le sonrió coqueta y lo siguió hacia adentro de la casa.

El papá fue a mostrarle la habitación que compartirían los varones y Natalia fue con Roció a acomodarse.

Las chicas durmieron todo el día, hasta que a la noche llamaron las otras para salir a comer.

Tras avisar a los chicos, se alistaron para la cena.

Los llevó el papá de Roció. Iban a ir a comer a en el centro.

- Darlings, came here.-gritó Candela.

Todos fueron hacia donde estaba Candela y el resto de las chicas.

La noche transcurrió entre chistes y viejas anécdotas de cada grupo.

- ¿Carlos vos cuantas novias tuviste?-preguntó Luna.

El miró de reojo a Natalia, sin querer contestar.

-Dale mi amor.-lo animó Natalia

- No sé el número, tuve muchas.-contestó Carlos.

- Carlos tuviste bastante valor para confesar que en tu pasado tuviste muchas antes de Natalia, que es tu primer amor, pero...-dijo Roció. Antes de continuar pidió permiso al grupo de amigas, para confesar lo que quería decir.- nosotras sabemos que el hombre tiene una lista, ustedes le llaman la lista.-agregó con una sonrisa segura.

Carlos se atraganto con la bebida. La dejo a un lago, y negó con la cabeza.

- Dale, mi amor, no me voy a enojar.-dijo Natalia.

El volvió a negar con la cabeza.

- Esta bien, no digas con la lista de la que hablamos, pero si la lista de cuantas fueron tus novias, sin incluir toques.-lo animó Natalia y le susurró a lo oído.- Dale, después te lo recompenso.-

Natalia se separó de su oído y Carlos se giró para buscar su mirada. Le regaló una sonrisa compradora y asintió.

- Tuve exactamente… quince novias.-dijo Carlos.- Desde los trece vengo teniendo.-agregó con una sonrisa ganadora.

- Es todo un winner.-dijo German orgulloso de ser su amigo.

- No, German, detenté ahí.-lo paró Natalia.- Era todo un winner, ahora el es de una sola mujer ¿No mi amor?-preguntó Natalia.

Carlos miró a German y Natalia quienes ejercían presión sobre ellos. Hasta que eligió.

- Yo solo pertenezco a Natalia.-dijo tomando la mano de esta.- La única novia quise y quiero.-dijo besando el dorso de su mano.

German bufó por lo bajo y Natalia le dirigió otra sonrisa coqueta a Carlos.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Campamento
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