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Una interesante novela que te atrapara...

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Capitulo 9.

 

Capitulo 9

 

Lento pero seguro.

Lento-pero-seguro.jpg

 


 

Natalia sonrió alegre mientras Carlos la agarraba de la cintura y la acercaba a él. Se dieron un corto besos en los labios y de la mano entraron al shopping.

Hoy era su primera cita como futura pareja.

Estaban muy felices que no haya mas terceros en su relación y que hayan combatido, el primero y el mas difícil de los pasos, aceptar lo que sentían por el otro y que este le correspondía.

Carlos estaba mas seguro que lo que sentía por Natalia que era amor, pero sabía que el tiempo solo le aclararía las dudas.

Apoyo una mano en el hombro de Natalia, mientras notaba como llamaba la atención en otros chicos.

La miro de reojo, parecía realmente feliz a su lado, la sonrisa no se le borraba de la cara mientras hablaba trivialidades. Y se sentía orgulloso de ser el quien le de toda esas ganas de vivir.

Se concentro cuando noto que señalaba algo.

- Mira esta una marca que me encanta ¿podemos ir a ver?- Carlos le sonrió y Natalia lo arrastro hacia el lugar.

La tienda tenía mucha ropa y muy colorinche. Natalia ya estaba saltando sobre la vendedora preguntándole si tenían botas.

Carlos aprovecho y recorrió su vista a las modelos que mostraban la ropa. Había una foto de Liz Solari con una camisa blanca mangas cortas, una pollera de jean y unas sandalias en los pies.

Siguió viendo algunas revistas, y pensando en que lindo sería conocerlas, hasta ser su fotógrafo.

Natalia salió del probador y se acercó al lado de Carlos.

- ¿Cómo me queda?- Carlos se giró.

Era el mismo conjunto que el de la foto de Liz Solari y a Natalia le quedaba mucho mejor.

- Emm… bien, pero la pollera es muy corta.-contestó cruzándose de brazos.

Natalia rodó los ojos y se acercó a la cajera a pagar. Carlos quiso detenerla al imaginarse que la vean otros chicos, como el se había fijado en Liz, pero se contuvo.

Natalia feliz salio dando brinquitos hacia el pasillo de vuelta. Carlos la agarro la mano en forma protectora y camino a pasos firmes junto a ella.

El shopping estaba atestado de gente, por lo que hacia que se tengan que encimar más y Carlos llevo su mano al hombro de Natalia acercándola mas contra su cuerpo.

Millones de veces había hecho eso con muchas chicas, pero lo que le producía Natalia no se asemejaba con ningún otro sentimiento. Sentía cosquillas en todo el cuerpo y no pudo evitar sonreír como un niño.

- ¿A qué se debe tanta felicidad?-preguntó Natalia.

- A nada.-contestó Carlos.

- ¿Cómo que a nada?-preguntó Natalia acercándose a Carlos. Lo agarro de los cachetes e hizo que sonriera mas grande.- Mira eso, pareces un niño de la sonrisa tan grande que tenes.- agregó sonriendo ella.

- Algún día puede ser que te diga.-contestó riendo y la volvió a abrazar y siguieron caminando.

Natalia bufó pero se dejo a abrazar. Caminaron la primera planta sin hablar, los dos tenían la mirada perdida atentos a sus pensamientos. Carlos bajo a la realidad cuando sintió a Natalia apartarse y que lo agarraba del brazo. Le costo seguirle y se subieron a una escalera mecánica. Natalia las subió corriendo como si fuera una escalera normal y con una sonrisa traviesa plantada en su rostro.

- ¡Ossira!-gritó emocionada cuando llegaron a la segunda planta y lo arrastro hacia adentro de la tienda.

Si Carlos por un momento pensó que se había enamorada de una loca, esta vez se ganaba el premio. Natalia tenía unos serios problemas con las compras, lo había arrastrado a todas las tiendas de la segunda y tercer planta; y se había probado todo lo que le había gustado. Y había comprado del 100% de ropa que se probo, el 80%.

Tantas marcas diferentes de ropa giraban en su cabeza.

Ossira.

Leutte

Luis Vuiton

Mua

Como quieres

47 Street

Sweet

Roxana

Entre otras.

Se separó de Natalia y se dejo caer en un banco dejando caer también las miles de bolsas que llevaba de Natalia.

- ¡Ey mis bolsas!- se quejó Natalia.

- Por favor Natalia… déjame descansar un rato.-pidió rodeando sus piernas con sus manos y tapando su cara entre ellas.

- Esta bien, entro a Union Good por último y hacemos otra cosa ¿dale?-dijo besando su mejilla.

- Bueno, pero entra vos sola.- Natalia sonrió.

Recogió el resto de sus bolsas, y las puso al lado de Carlos. Luego, fue dando saltitos hacia la tienda.

Carlos cerró los ojos y pensó en cuanto dinero tendría Natalia para comprar esa cantidad de ropa, ni siquiera su mamá compraba tanto.

Suspiro y se agarró de los pelos, aturdido.

- Creo que estas exagerando.-dijo Natalia saliendo de la tienda con dos bolsas. Una en cada mano.

- Nunca en mi vida recorrí tantas tiendas.-dijo reincorporándose Carlos.

Agarro el resto de las bolsas y siguió a Natalia.

- Mas tiendas… NO.-dijo Carlos recalcando la última palabra.

- Por eso vamos a comer.-dijo subiendo a la escalera automática.

Llegaron al cuarto piso y fueron hacia la zona de comida. Buscaron una mesa en que sentarse, y Natalia le dijo que comida quería. Carlos se fue a buscar.

Natalia espero diez minutos, y al ver que no llegaba, fue a buscarlo.

Lo encontró en la Mc Donald´s con las dos bandejas de comida y charlando con la cajera. Al ver la sonrisa y la forma en que lo miraba la cajera se acerco cautelosa para ver que escuchaban.

- Estoy segura que esa comida no va a arruinar tu figura física.-dijo la cajera a Carlos.

- Pero si la mía.-interrumpió Natalia abrazando por detrás a Carlos.- Gracias mi amor, yo llevo mi bandeja.-dijo y le hizo una seña para que se vayan.

- Bueno gracias por todo... Carla.-dijo sonriendo.- Nos vemos…-

- Vamos amor.-dijo Natalia.

Carlos se giro y corrió junto a ella. Natalia no le hablo mientras comían.

- ¿Qué pasa?-preguntó suspirando Carlos.

Natalia levantó el rostro y lo miró amenazadoramente.- No te basto que salga con vos, que ya te hartaste de mi por recorrer tantas tiendas, y tenes que ir a tirar a onda a cualquier chica que se te crucé.-dijo mirando hacia otro lado.

Carlos parpadeó confundido un rato y sonrió cuando entendió todo.

- ¿Estas celosa?-preguntó con una sonrisa de costado. Natalia bufó.- No puedo creer que estés celosa.-dijo comiendo otro pedazo de su hamburguesa.

Natalia negó con la cabeza y sacó su celular.

- ¿qué haces?- Natalia no contestó y Carlos se paro.- No vas a llamar a nadie.-dijo levantándose de su silla y sacándole el celular a Natalia.

Se acerco a ella y con los dos pulgares acarició sus dos mejillas. Le sonrió tiernamente y besó sus labios.

- Nunca más te pongas celosa, ya te lo dije… te quiero.-dijo con una sonrisa.

Un mechón se calló por el pelo de Natalia y el lo puso detrás de su oreja.

- Ella no era nadie, le tire onda para que me baje el precio, pero si no queres no lo hago más.-

Natalia levantó la vista y lo miró a los ojos con una sonrisa.

- Yo también te quiero.-dijo abrazándolo.

Carlos besó una vez más sus labios y volvió a su lugar.

Siguieron comiendo y hablando trivialidades. Después de tirar sus sobras de comida, caminaron agarrados de la mano.

- Perdóname si fui muy molesta hoy.-dijo soltando la mano.- Primero por arrastrarte a todas las tiendas que me gustan y…por ponerme celosa.-dijo y sintió sus mejillas arder de la vergüenza.

Carlos sonrió enternecido y la abrazo fuertemente.

- No sabes lo feliz que me hace compartir momentos así con vos.-le dijo en su oído estremeciendo a Natalia.

Se separaron y Carlos sonrió al ver lo que tenía enfrente a sus ojos.

Leyeron el cartel y juntos caminaron hacia la tienda de juegos.

Bonus Track.

 

 


Mientras un colectivo los subía encima de una montaña, Natalia y Carlos iban hablando.

 - ¡No quiero estar aquí!-dijo Natalia desesperada.

-  Perdiste los juegos en Bonus Track.-dijo Carlos cruzándose de brazos y recostándose sobre el respaldo.

-  ¿Y acá me tenes que traer para nuestra segunda cita?-preguntó.

- Si.- contestó Carlos cerrando los ojos.- Yo se que te va a gustar.-agregó sonriendo.

Natalia se puso roja de la furia, y le pegó en la cabeza a Carlos.

- ¡¿Qué te pasa loca?!-dijo el saltando por el impacto.

- Te odio.-dijo en un susurro Natalia.

Carlos lo escuchó y obligo a Natalia a mirarlo a los ojos. Le deslizo su dedo pulgar por su nariz.

- Yo se porque te digo que te va a gustar bonita.-dijo Carlos y le dio un beso en la mejilla.

Natalia lo miró desconfiada, se cruzó de brazos y se recostó contra el respaldo.

Carlos la imitó y cerró los ojos disfrutando de la música que salía por los parlantes  del colectivo.

Estiro su mano y junto la suya con la de Natalia. La besó y volvió a depositarla en el asiento sin separarse. Natalia no interpuso el contacto, porque sabía que su enojo era porque había perdido la apuesta en Bonus Track y no por el lugar en que la estaba llevando.

El colectivo siguió avanzando hasta que terminó el camino y llegaron a una de las tantas cimas de la montaña. Por los parlantes anunciaron que ya habían llegado.

Carlos sonrió y llevo a Natalia a fuera del colectivo. Se juntaron toda la gente que también estaban por escalar como ellos hasta una cima donde había  hoteles, restaurantes y otros locales.

Un profesional en el tema, se acercó y les explicó como funcionaba cada elemento del equipo y les dio a cada uno un equipamiento bien preparado.

Carlos fue el primero en probar. Le sonrió a Natalia antes de empezar, y subió por la montaña. Natalia lo miraba nerviosa, hace mucho que no hacía el deporte.

De chica lo había practicado con mucha emoción pero desde la muerte de su padre,  todo lo relacionado al peligro lo rechazaba y le ponía más nerviosa ver a las personas que quería hace hacer esos deportes extremos.

-  Señorita su turno.-dijo el profesional.

Natalia asintió y avanzó hacia el. Le pusieron las cosas de seguridad y ella empezó a escalar.

De a poco todo el grupo fue subiendo. Carlos iba mucho más adelante que ella, y eso le ponía nerviosa. Después de los profesionales,  era uno de los que encabezaba el grupo.

Una hora y media paso, y llegaron a la cima. Carlos estiro su mano y para ayudarla a llegar a la cima. Rápidamente le saco todo el equipo de protección y la estrecho en tus brazos.

- Discúlpame si fui necio, no sabía que ibas a sufrir tanto practicando este deporte.-dijo dándole un beso en su mejilla.

- Esta bien, pero lo disfrute, no te preocupes.-dijo tratando de separarse un poco.

- No, te observé, y me di cuenta, no me gusta que sufras.-dijo besándola en los labios.

- Esta bien, pero me estas apretando muy fuerte.-dijo Natalia.

Carlos rió y aflojó un poco su abrazo. La besó en los labios lentamente, se alejó un poco, pero solo un poco, y empezó a rozar sus labios moviéndolos de un costado a otro costado.

Natalia sin aguantar lo que sentía, se acercó y le dio varios picos a Carlos para que pare con sus juegos. Carlos juntó sus labios un rato y se separó porque tenían que seguir con su cita.

-   Chicos júntense con el resto del grupo.-dijo el coordinador.

La posible pareja les hizo caso, y Carlos tomó su mano entre las suyas. Natalia sonrió cuando vio el lugar donde estaban. Era uno de sus favoritos en todo Bariloche. Encima de la montaña, había varias locales, restaurantes y hoteles.

Escucharon atentamente a las instrucciones del coordinador, a que hora se encontrarían de vuelta para volver y que lugares les recomendaba visitar.

El grupo se disperso por diferentes lugares en diferentes grupos. Natalia y Carlos fueron solos. Natalia le mostró un museo y le llevó a ver unos paisajes mientras le contaba aventuras que había vivido de chiquita.

Carlos se maravillaba de sus historias, y de esa mente ingeniosa e inteligente que tenía desde corta edad.

No pudo evitarlo y mientras estaban sentados en una roca, abrazados y admirando la belleza del lugar, juntos sus labios de una manera muy apasionada, pero Natalia lo separó.

- Carlos vos y yo no somos novios todavía.-dijo Natalia mirándolo serio.

- ¿Y que tiene eso? Dale vamos a besarnos.-dijo acercándola más a él.

Natalia lo empujó por los hombros.

- No quiero más besos, nunca me di besos cuando estuve con chicos sin ser novios, y con Eduardo y vos fue una excepción por distintas situaciones, pero ya no quiero hacerlo más.-dijo apartándolo.- No cuando las cosas ya están más estables.-agregó con una tímida sonrisa en su rostro.

Carlos tensó el semblante un rato y la observo en silencio. Le pedía que no la besara porque no son novios eso quería decir que ella esperaba llegar hacerlo. Su corazón estaba muy feliz. Asintió con su sonrisa al costado, aceptando la regla de Natalia.

- Esta bien, hasta que no seamos novios ningún beso.-dijo Carlos con su sonrisa abrazándola por la cintura. Le dio un corto besos en los labios.- Pero eso no significa que no pueda haber picos o besos cortos.-agregó volviéndole a dar otro corto beso en los labios.

Natalia sonrió y le dio un pico. Se abrazaron y Natalia le siguió contando su anécdota en esos lugares.

Después, fueron a tomar el té en una cafetería inglesa. Respetando todas las normas sociales de Inglaterra, a Carlos les costaba un poco más, pero a Natalia  que se había criado en Francia, sabía hacerlo a la perfección.

Carlos la imitaba y Natalia trataba de ayudarlo cuando podía. Carlos estaba cada vez mas admirado, su novia era una autentica dama inglesa, cuando la situación lo ameritaba.

- ¿De donde son ustedes?-preguntó un ingles que estaba tomando el té con ellos.

- Yo soy de acá, Argentina, vivo en Buenos Aires.-contestó Carlos con su típica tonada y adquiriendo su soberbia propia del lugar.

-  Maravillosa cuidad, nosotros vinimos de ahí.- opinó la esposa del señor.- ¿Y usted señorita?-preguntó con una sonrisa.

- Yo soy de Argentina, nací en Posadas, Misiones, es una de las provincias del interior.-contestó Natalia recurriendo a su sonrisa cordial.

- Conoce a la perfección todos las normas inglesas, y si no hablara español, podría parecer una extranjera europea.-dijo mirándola mas atentamente la mujer.

- Lo que pasa que yo nací acá, pero mi mamá nació en Francia y vino a vivir acá por cuestiones de trabajo, pero yo me crié toda mi infancia en Paris, y vivo medio año ahí.-explicó.

- Con razón, ya decía yo que usted tenía sangre francesa o inglesa.- dijo la señora.

Se quedaron hablando con la pareja anciana toda la tarde. Les contaron toda su historia de amor, y Carlos pensaba que era muy parecida a la suya con la de Natalia.

Admiraba esa historia, como los dos había luchado contra las adversidades para estar juntos, como cuando lograron casarse tuvieron que enfrentar la rutina y su egoísmo propio para convivir. Eran un ejemplo.

Si a él le habrían preguntado antes de conocer a Natalia, si pensaba encontrar el amor, se habría reído, pero desde que se dio cuenta lo que sentía por ella y lo mucho que había mejorado en tan poco tiempo, agradecía que la vida tenga algo tan lindo para darle. El sentía que esto era el comienzo de un fuerte amor y esperaba que sea así.

Salieron del lugar abrazados. Parecía que esa charla con la pareja adulta, los había unido mucho más a los dos. Sus sonrisas eran radiantes.

- ¿Estas lista para tu última sorpresa?-preguntó en su oído y dejando de abrazarla.

Natalia solo le sonrió.

Carlos se puso tras ellas, y le tapo los ojos con las manos. La guió un par de metros y cuando estuvo cerca de su sorpresa, le sacó sus manos de sus ojos.

Natalia abrió los ojos y cuando vio rió ante la sorpresa, se dio vuelta y lo abrazó.

-Mi amor, todo lo que hicimos era mucho mas sorprendente que bajar por una airosilla, pero gracias.-dijo apoyando su cabeza en el pecho de él.

- Se que muchas veces lo hiciste.-dijo Carlos.- Pero nunca bajando y viendo el atardecer junto a tu amor.-agregó con una sonrisa al costado en sus labios.

Natalia levantó la vista sorprendida y vio el brillo en los ojos de Carlos.

Se subieron a la airosilla, uno de al lado del otro, y abrazados.

- Tenías razón, estoy es sorprendente.-dijo Natalia abrazándose más contra él.

- No, esto ya es algo que vimos cada uno en el pesado.-corrigió Carlos.- Lo que le hace único es el estar juntos, compartiendo este momento, esto es sorprendente.-

Natalia lo miró y volvió a encontrar ese brillo en los ojos de él.

- Te quiero.-le dijo y le beso en la mejilla.



Natalia llegó con una sonrisa pintada en los labios en el pijama party. Tiro su mochila y bolsa de dormir en el piso y se sentó en forma de indio en la alfombra de la pieza de Luna.

Sus amigas se miraron entre sí y se mandaron una mirada cómplice. Lo único que les había contado Natalia, fue que había terminado definitivamente su relación con Carlos. La única que sospechaba algo, era Roció porque Carlos le había hecho incansables preguntas sobre los gustos de Natalia y la vida de ella.

- Habla.-dijo Roció sentándose al lado de ella.

El resto del grupo la siguió.

- ¿De que cosa?-preguntó Natalia sonriendo.

- De la sonrisa que tenes pintada en tu rostro.-contestó Luna.- ¿Qué es lo que te alegra?-preguntó.

- ¿O quién?-preguntó Celeste con una sonrisa.

Natalia la miró un rato detenidamente. Le sonrió y se tiró arriba de ella.

- Gracias, gracias amiga, sin vos todo esto no habría pasado.-dijo dándole un abrazo grande.

- De nada, sabes que yo quiero lo mejor para vos.-dijo abrazándola también.- Y ahora que me hice amiga de él, también quiero lo mejor para él, así que eso significa nada de histeriqueos.-dijo apuntándola con el dedo.

Natalia rodó los ojos.

- Esta bien.-dijo soltándola.- Pero decile a él que nada de infidelidad.-dijo guiándole un ojo.

- La cosa con él es aparte, pero sabes que no voy a dejar que te haga daño.-dijo abrazándola.

El resto del grupo que miraron la escena, dedujeron lo que estaba pasando. Todas saltaron y abrazaron a sus amigas.

- ¡Felicitaciones Nati!-gritaron todas.

- ¡Tu primer novio amiga!-dijo Morena.

- No se equivocan, estamos viendo, pero por fin me decidí a probar algo con alguien.- dijo con una sonrisa.- Y ese alguien es Carlos.-agregó.

- Por fin se animo a decirte que te quería, y vos te diste cuenta de tus sentimientos.- suspiro Roció.

- ¿Ustedes sospechaban?-preguntó Natalia.

- Nada de eso, nosotras ya sabíamos lo que sentían por el otro, aunque no nos digan nada ya sabíamos que iban a terminar juntos.-opinó Luna.

- Bueno juntos, juntos no estamos.-dijo Natalia.

- Vas a ver que van a terminar juntos.-dijo Celeste con su sonrisa segura.

- Celeste hizo esa sonrisa y lo afirmo con ese tono.-dijeron todas.- Lo tuyo es seguro.-aplaudieron emocionadas.



Carlos se sentó sobre sus nudillos mientras pensaba en que estaría haciendo Natalia. De repente sintió un fuerte golpazo en la cabeza y cayó a la realidad.

Encontró a sus amigos hablándole y Juan entre ellos.

- ¿Te parece Carlos?-preguntó Juan.

- ¿Cómo?-preguntó Carlos.

- Lo que te estaba diciendo de escaparnos el finde e ir a la fiesta de Non- Stop.-propuso Juan.

¿Qué acaso no tenía novia?, se preguntó Carlos. El todavía no había llegado a ese paso con Natalia, pero no era capaz de arruinar su relación ni de pensar estar con otras mujeres.

- ¿Vos no tenes novia acaso?-preguntó Carlos confundido.

- Tenía, ayer me corto y no me quiere decir porque.-dijo frustrándose Juan.

- ¿Y por eso tenes que ir por despecho?-preguntó Carlos.

- Todos lo miraron perplejos por los planteos de Carlos. Ese no era el verdadero él.

- Yo no voy por despecho.-se defendió Juan.

- Entonces, si realmente no te importa como decís, ¿Por qué le queres poner celosa?-pregunto Carlos.

Había dado en el blanco. Eso era lo que tenía en mente Juan.

- No tengo que darte explicaciones, si queres ir bien, anda, sino, no.-dijo parándose y yendo hacia la puerta.- Avisa.-gritó y cerró la puerta en un portazo.

Un silencio brusco se produjo en el ambiente. Los dos mejores amigos de Carlos, no lo reconocían.

- Natalia si que te cambio por completo.-dijo Francisco.

- ¿De qué hablan?-preguntó Carlos. Tenía miedo que todos sepan de su posible relación y que hasta Juan se de cuenta.

- Ya no sos vos el mismo desde que estas con Natalia.-dijo German mas preocupado de que pierda su alma pirata de por que estaba dejando de ser él.

- Estoy en una posible relación con ella y no quiero arruinarla.-dijo parándose para salir por la puerta.- Y no vayan con el chisme a nadie, porque todavía no es algo seguro.-agregó con tono autoritario y se fue.



El grupo de amigas estaba hablando entusiasmadas de los planes de fines de semana. Había una fiesta en Non-Stop que podían ir en grupo, la que encabezaba el programa era Roció. Natalia se había sorprendido porque había cortado tan rápido con su hermano, viendo el amor que se tenían unos a otros. Roció no le quiso si fue uno o el otro quien corto o porque motivo fue. El que se le confesó fue Juan, pero no sabía porque le había cortado Roció. Tenía que admitir que le molestaba que Roció lo haya dejado, cuando parecía que su hermano estaba cambiando gracias a ella. Pero como se había prometido que no se iba a meter donde no la llamaban, no lo hacía.

El descaro de Roció de ir a un boliche mientras había cortado con su hermano hace solo tres días, la enfureció más, pero ese no fue el motivo que rechazó ir sino porque no quería arruinar su posible relación con Carlos. Sin poder seguir aguantando, la alegría y el entusiasmo de Roció por ir, se levantó para ir a tirar sus sobras. Después de hacerlo, salió del lugar a tomar aire.

La luna estaba en lo alto, y ella se sentó bajo un árbol en una roca. Sintió un dedo recorrerle toda la espina dorsal de su espalda. Confusa se dio vuelta para encontrarse con la sonrisa de costado de Carlos, quien la miraba con ese brillo en sus ojos, que tanto la  maravillada.

- Estas hermosa esta noche Natalia.-dijo dándole un corto besos en los labios.

- Gracias no estoy nada arreglada.-dijo Natalia perpleja.

Carlos volvió a sonreír mientras se sentaba junto a ella.

- No se necesita estar siempre arreglada, para verse hermosa Natalia.-dijo Carlos viendo a la luna.

Natalia le sonrió como una tonta por esas palabras tan dulces.

- Gracias entonces-agradeció y ella también miró a la luna.

- ¿Qué te paso para irte tan de prisa del comedor?-preguntó Carlos.

- ¿Lo notaste?-preguntó Natalia.

- Siempre te estoy observando Nati.-contestó Carlos sorprendiendo a Natalia.

- Espero que sea algo bueno eso y no me perjudique.-opinó Natalia mirando a los ojos.

- Contéstame a mi pregunta.-dijo Carlos sin rodeos.

- Roció esta organizando ir a Non- Stop el fin de semana, y me enfadada que este tan entusiasmada siendo que hace tres días corto con mi hermano sin darle explicaciones.-contó Natalia.

- No te metas en sus decisiones.-le aconsejó Carlos.- Podrías perderla como amiga.-agregó.

- ¿Te peleaste con tus amigos?-preguntó Natalia.

- No, necesariamente.-contestó Juan.- ¿Cómo te diste cuenta?-preguntó.

- Yo no necesito observarte desde lejos para saber que te pasa.-contestó con una sonrisa.

Carlos también le sonrió y se acerco a ella para abrazarla. Natalia se acostó en el hombro de él y le respondió al abrazo.

Se quedaron un rato en silencioso abrazados mirando hacia las estrellas. Los dos sentían el corazón de ambos latir, y sabían porque lo hacía.

- Carlos yo…-dijo Natalia

- Shh.-dijo poniéndole un dedo en su boca.- Nati yo te quería invitar a pasar el fin de semana conmigo.-dijo nervioso Carlos.

- ¿Qué?-

- No me mal interpretes.-contestó antes de que ella pueda pensar cualquier cosa.- A mi papá le invitan todo los años a la inauguración de hoteles por la zona, y hay uno cerca de Calafate, y como el no pude ir, este año me dio las invitaciones a mi.-dijo con una sonrisa.

- Carlos yo tengo que pedir permiso para irme todo el fin de semana a un hotel.-dijo sin saber que decir.

- Pensalo, tenes hasta el viernes a la tarde para decidirte y organizarte.-le interrumpió Carlos.

Tras darle un corto beso en los labios, se levantó y se fue.



 

El hotel era majestuoso. Se había hecho sobre una vieja mansión de los Jones Wisconsis. Era una vieja familia muy adinerada que fue una de las primeras familias que se le vendió tierras en la Patagonia.

Natalia miró con asombro todo el lugar mientras caminaba hacía la pileta de la mano con Carlos.

Había mucha gente por la inauguración del hotel, hasta había extranjeros.

Llegaron a la pileta, era climatizada por lo que no tendrían frío. Dejaron sus cosas en una silleta y Natalia fue a cambiarse al baño.

Carlos se apoyó en el respaldo de la silleta, y pudo ver la gran dimensión de la pileta. Era hermosa para un lugar con tanto frió, pero estaban bajo techo y el agua era climatizada.

Natalia no tardo en llegar con una chica bikini y Carlos desde lejos apreció su figura.

- ¿Cómo que me queda?-preguntó con una sonrisa en la cara, dando una vuelta.

Carlos se quedó sin habla, y tan solo la quedo a contemplando.

- ¿Y?- preguntó Natalia.

- No es necesario para decirte, ya con mi mirada te das cuenta.-dijo Carlos con su sonrisa al costado.

Natalia rodó los ojos y se sentó en la silleta contigua.

- Vos también te ves lindo en maya.-dijo imitando la sonrisa torcida de Carlos y se dio media vuelta para quemarse la espalda.

Carlos volvió a sonreír y la contemplo de reojo mientras ella escuchaba música en su Ipod.

Era tan hermosa, su  piel blanca brillaba por los rayos del sol que llegaban desde el techo de vidrio, y contrastaba con su pelo colorado, que le caían en rizos desde el cuero cabelludo hasta las puntas, y eso que no dirigía su vista al resto de su cuerpo.

<<Ojala que todo salgo como yo quiero>> pensó Carlos con felicidad.

Estiro su mano y agarro la de Natalia. Ella lo miró y le sonrió y Carlos supo que todo estaría bien.



Natalia se acostó en su cama cansada, el pasar todo el día en la pileta, solo había hecho que ya no pueda mantener los ojos abiertos. Después de bañarse, se puso el pijama y se acostó en su cama.

Cerró los ojos tratando de dormirse, pero sintió el calor de un brazo que la arrastraba. Abrió los ojos rápidamente, y se encontró con la sonrisa característica de Carlos y su mirada picara.

Este la estaba acercando a su cuerpo y cerró los ojos cuando la tuvo totalmente entre sus brazos.

Natalia esperó a ver que pretendía y al ver que el empezó a quedarse dormido, se dio cuenta de la idea de Carlos.

- ¡Soltame y anda a tu cama!- le gritó en el oído.

Carlos saltó de la cama por el susto y se cayó. Natalia no pudo evitar reírse.

- ¿Por qué?-preguntó levantándose.

- Porque no somos novios y ya es suficiente con que durmamos en la misma habitación.-contestó con una sonrisa segura y se dio media vuelta hacia la pared.- Buenas Noches Car.-bromeó.

- Nada de eso, a las diez te levantas y te cambias, porque tenemos una cena formal esta noche.-dijo Carlos acostándose en su cama.

- Esta bien, nos vemos más tarde.-aceptó Natalia y se quedo dormida.

Carlos sonrió y se quedo dormido.

Más tarde cuando se levantaron, Carlos se metió al baño y Natalia aprovechó para elegir su ropa y cambiarse.

Cuando terminó, se paro frente al espejo y empezó a pintarse.

La puerta sonó y Natalia se aproximo a abrirla. Enfrente de ella, estaba un recepcionista que le traía una tarjeta.

-Esta es la tarjeta de entrada para esta noche, toma señorita.-dijo con una sonrisa mientras la miraba de arriba a bajo.

- Oh gracias.-dijo ruborizándose por la mirada.

 

El recepcionista deslizó sus dedos sobre los de Natalia cuando agarró la llave y le guiño un ojo antes de irse. Natalia le sonrió y cerró la puerta tras ella.

- ¿Tan lindo es el recepcionista?-dijo Carlos atrás de Natalia.

Natalia se dio vuelta seria, y se encontró con que Carlos la miraba con el seño fruncido.

-No te pongas celoso.-dijo Natalia abrazándose a él.-Te quiero a vos.-dijo dándole un pico.

 



- Bueno, me parece bien que vayas aceptando la idea de vos sos mía.-dijo remarcando la ultima palabra y se soltó del abrazo.

- No, vos y yo no somos novios.-dijo con una sonrisa pícara.

-Todavía.-le corrigió Carlos.

 



Natalia sonrió al ver el cartel del restaurante

Le bonne appétit

- ¿te gusta?-preguntó Carlos arrastrándola hacia la entrada del lugar.

- Si es lo que pienso, si.-contestó con una sonrisa

Entraron de la mano, y se pararon en una fila hasta llegar al mozo de la entrada.

- buenas noches ¿tienen reservación?-preguntó serio y elegante como buen francés.

- Si, tenemos.-dijo Carlos pasándole su invitación.

El mozo la agarro y verifico que sea verdadero. Levantó sus vistas y le sonrió.

- Pasen por aquí por favor.-dijo guiándoles hacia su mesa.

- Gracias.-agradeció Carlos cuando se sentaron en su lugar.

Natalia miró sorprendida como Carlos pedía sus comidas en francés y hablaba.

El mozo se fue con la orden y Carlos estiró su mano para agarrar la de Natalia.

- No me dijiste que sabías francés.-dijo con una sonrisa.

- Se leer y hablar lo básico.-dijo Carlos contestándole la sonrisa.

- Pero tu pronunciación es excelente.- dijo Natalia.

- Si pero me falta mucho por aprender todavía.-le contestó Carlos.- Pero que espero que una verdadera francesa me enseñe el idioma.-agregó.

- Cuando quieras.-le sonrió.

Carlos le devolvió la sonrisa y empezó a acariciar la palma de la mano de Natalia, con su pulgar.

El mozo vino e interrumpió su gesto de cariño.

- Ici avoir.-dijo con una sonrisa entregándoles su comida.

- Merci.-contestó Carlos.

Ambos se pidieron spaghetti y algunas que otras comidas.

Natalia no se había fijado pero estaban solos en la terraza. Cuando se dio cuenta, se empezó a poner nerviosa.

Carlos le empezó a hablar de cosas triviales y ella solo sonreía nerviosa o tartamudeaba al contestar.

Carlos evitaba preguntarle el porque de su reacción, pero decidió seguir hablando a ver si se prendía.

Incomodos los dos por la actitud del otro, temían lo este pasando la cabeza al otro.

Pero entonces una música empezó a sonar y Carlos recordó su jugada.

Se paró y le extendió su mano.

- ¿Bailamos?-

Natalia levantó una ceja incrédula pero aceptó. Carlos le dio un tiró y ella se levantó. Carlos la rodeo la cintura y la acercó a su cuerpo y agarro una mano.

El vals siguió sonando y Carlos la guiaba por toda la terraza. Natalia solo lo observaba divertida por el buen bailarín que era.

- Vos te haces mucho el macho pero mira que te sabemos mover eh.-dijo divertida mientras Carlos le hacía dar una vuelta.

- Y vos la dama, pero sabes mover tus caderas.-dijo con una sonrisa.

Natalia no entendió lo que quería decir, entonces empezó a sonar salsa.

Carlos la hacia girar, dar vueltas, la tironeaba  y la alejaba constantemente, entonces, Natalia hizo caso a lo que había dicho y empezó a bailarle sensualmente mientras se acercaba y alejaba de él, estando a distancias de sus bocas. Provocándole.

De repente la música paró, y se quedaron viendo fijamente a los ojos.

Natalia cerró los ojos, esperando un beso que nunca llegó. Preocupada, abrió los ojos y se encontró con la sonrisa torcida de Carlos.

- Impaciente.-dijo deslizando su dedo pulgar por la nariz de ella.- Vos sos la que me dijiste que no querías besos sin ser novios.-dijo.

- Si, pero creo que podríamos…

- Sh.-dijo poniéndole un dedo en su boca.- Natalia ya te dije mil veces que te quiero y te puedo decir que mucho, te quiero mucho y eso no es por tus besos solamente, es por todo lo que sos, porque cada día que te conozco te quiero más y eso no es atracción física eso es algo que implica el corazón, y yo no te puedo decir que estoy enamorado porque no estuvimos mucho tiempo juntos, pero si te puedo decir que quiero probar, que estoy seguro que si estamos juntos acá es por algo y que yo quiero tomar esta situación de las riendas y dar el segundo paso.-Se calló un rato para ver la reacción de ella. Natalia solo lo miraba con un brillo especial en los ojos.- Por eso te vuelvo a decir, te quiero mucho y por eso te pregunto ¿Queres ser mi novia?-

Natalia lo miró un rato a los ojos. Y no por duda, ni por miedo sino para alargar ese momento tan mágico. Asintió y se acercó a darle un corto besos a los labios.

- Yo también te quiero mucho y si quiero ser tu novia.-

Carlos se acercó y la atrajo a la cintura.

- Somos novios.-dijo.- Por lo tanto ya no hay excusas para mis besos.-agregó dándole un dulce beso en los labios.

 

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