Una interesante novela que te atrapara...

No había razón alguna por estar nerviosa, pensaba Natalia tratando de tranquilizarse. Miro una vez más hacia la cama de su compañero de cuarto, y se ruborizó. Nunca antes había visto un chico en bóxer, a pesar de tener un hermano, este siempre había sido bien rescatado a la hora de cambiarse para que ella no pudiera verlo.
Escucho la puerta abrirse, y aprovecho ese momento para salir de la habitación, pero cuando estaba por dar un paso piso los pantalones tirados de Carlos, y se tropezó.
Miro hacia arriba y vio la cama de Carlos moverse y el asomar los ojos hacia donde estaba tirada ella.
-¿Estas bien?- preguntó Carlos.
-Me caí con tu estupida ropa que dejaste tirada.- contestó Natalia con el seño fruncido.
Carlos se levanto y le estiro su mano para levantarla. Natalia aceptó.
Carlos tiro tan fuerte de ella, que el cuerpo de Natalia golpeo el pecho de Carlos y el para sostenerla y que no se caiga por el impacto, la agarro de la cintura.
-Gracias por ayudarme, pero ¿podes soltarme?- dijo con tono autoritario Natalia.
-Eh…- Carlos se quedo perdido tocando la cintura tan chica de Natalia.- ¿Qué gano yo a cambio?- preguntó haciéndose el tonto.
-Que no te de una paliza.- contestó tratando de fulminarlo con la mirada.- Y que mi hermano no te golpee.- Carlos se tenso y la soltó en el instante.
-Yo me voy al baño.- dijo Carlos nervioso y dándose vuelta.
-Yo me voy al de abajo y después a desayunar, chau.- dijo cortante y salió por la puerta.
Había zafado recurriendo a su hermano, y por primera vez, agradecía por tener uno.
Natalia aprovecho y asomo el rostro por la puerta de enfrente. Su hermano y su mejor amiga, seguían durmiendo.
Decidió ir a dar una vuelta por la playa y luego, ir a desayunar. Luego de correr quince minutos, fue al comedor. Ahí se encontró con Luna y Morena.
Compro su comida y se dirigió hacia su asiento. Las chicas le hicieron un gesto señalando a alguien.
Natalia miró hacia la dirección que apuntaban sus amigas y vio a Carlos charlando con sus amigos desde la otra punta del comedor. Se reían y charlaban animados, el parecía otra persona con ellos. Alguien mucho mas calido y humilde, pero en todos los lugares tenia esa pizca de alegría por la vida y espontaneidad. Ese toque de seguridad de si mismo, que lo hacía ver irresistible. Lo miro de vuelta, era un chico lindo, tenía ojos claros y un buen físico, pero su belleza no era la mas excepcional que allá visto. Pero su personalidad lo hacía resaltar. Se notaba que tenía un montón de chicas atrás de él, y que el no desaprovechaba la oportunidad. Era todo un mujeriego, o talvez, lo este juzgando desde el principio. Tendría que conocerlo mas, quiera o no quiera. Como su madrina tenía que integrarlo y ni siquiera le había mostrado todo el Campamento.
Desde la llegada, y el día del baile habían pasado tres días en que habían ido a excursiones por los campos que rodeaban el Campamento y habían llego tarde y cansados para mostrarle todo el lugar.
Y como sabía que ese día no tendrían actividad hasta después de comer, tendría que ocupar toda su mañana para terminar su labor.
Suspiro. Cuanto más rápido le muestre todo el Campamento e integre con los demás compañeros, mas rápido se podría liberar de él.
Carlos se acerco a ella después de desayunar y se fueron juntos hacia a fuera.
Natalia le mostró el parque primero, los juegos que generalmente eran usados por los más chicos. Después lo llevo hacia las distintas zonas de actividades como manuales o de supervivencia.
- ¿Alguna vez usaste de verdad lo que te enseñan acá?- preguntó Carlos al darse cuenta que no vendría a perder su tiempo como pensaba.
- ¿a que te referís? Lo que aprendemos acá siempre lo necesitamos, a pesar de tener todas las necesidades básicas estamos en medio del campo.- contestó Natalia que no se esperaba la pregunta.
- Claro, pero me refiero… en tu vida normal ¿aplicas las cosas que te enseñan acá? Digo, las cosas del colegio me las termino olvidando y al fin de cuentas no sirven, solo para pasar de grado, ¿pasa lo mismo con lo que aprendes acá?- preguntó tratando de aclarar la situación.
- No, lo que aprendemos acá yo no lo utilizo en mi vida normal. Pero eso no significa que...- contestó Natalia.
- Si pero eso es en París, San Ignacio es un pueblo sin mucho que hacer y esta en medio de la nada.- dijo con una sonrisa irónica.
- ¿Que decís? Es un pueblo pero tiene todo lo necesario y los fin de semana me voy a la casa de mi abuela en Posadas.- contó frunciendo el seño.- Y que no sea tan grande como Buenos Aires ninguno de los dos lugares, no deja de ser una cuidad con todo lo necesario…
- Como sea, ¿entonces no utilizas lo que aprendes acá?-Natalia miro a los profundos ojos verdes del chico tratando de pensar a que se debía la pregunta.- Claro, así que estoy de balde en este Campamento...-
- Eso decías porque vivís en ciudad pero alguna vez puede pasar algo y mira si tenemos que utilizar todo esto, el Campamento te prepara para esas situaciones inesperadas.- siguió el discurso Natalia. Carlos se perdió y disfruto viéndola mientras ella trataba de defender sus ideas. Era tan transparente, que se notaba cuando algo le molestaba. Y él usaba eso en su contra-
- Creo que tenes razón, ¿sabes quien me enseño a besar?-Natalia se quedo vacilante.- Mi mejor amiga Manuela, y yo antes no entendía para que, pero por situaciones de la vida me volví mujeriego y ahora veo para que me sirve.- dijo acercándose a Natalia y la agarro de la cintura.- ¿Queres que te enseñe?-le susurro al oído.
- No gracias, yo ya aprendí.-contestó empujándolo y haciéndose la interesante.
Sin previo aviso, lo agarro de la mano y lo arrastro hacia las distintas zonas de las cabañas.
Las cabañas eran todas iguales desde afuera, pero según Natalia algunas tenían mejores comodidades y otras eran más precarias. Aparte que las decoraciones eran distintas, todo dependía de lo que te tocaba o si alguien tenía un problema. Por ej. asma o alergia a algún bicho, en esos casos los ponían mas cerca de la enfermería o de algún mayor a cargo.
El Campamento era realmente grande y Carlos preguntaba estupideses para molestar a Natalia.
- Deja de joder con esas preguntas tan estupidas, ¿para que queres saber quien construyo ese árbol?- preguntó frunciendo el seño.- Las plantas crecen solas, nadie las construye.-
-¿Nunca escuchaste hablar de los jardineros? Ellos plantan semillas, los riegan...-
- Si, ya se todo eso.- interrumpió Natalia molesta.- Deja de hacerte el tonto y seguimos, falta que te muestre la zona donde esta el salón de fiesta, la pileta y cosas por el estilo, ahora seguime.- ordenó Natalia agarrando su brazo. Carlos tironeo y ella choco contra su pecho, el chico la agarro de la cintura.
-¿Por que sos tan histérica? Solo estoy jodiendo, ¿que tal si me seguís el juego y bromeas un rato?- preguntó con una sonrisa al costado.- Tenes que relajarte mas.- opinó.
- No necesito tus consejos, yo bromeo y me relajo con quien quiero, y eso definitivamente no es con vos.- contestó molesta.- Ahora soltame.- agregó empujándolo por los hombros sin conseguir nada.
- Es la segunda vez en el día que acabamos en la misma pose, y no llegó a pasar nada.- dijo con una sonrisa traviesa.
- Y tampoco va a pasar algo.- dijo entre molesta y nerviosa.
- ¿Por que no?- preguntó Carlos.- Creo que es evidente que te tiro onda.- agregó agrandado mas su sonrisa.
- Y creo que es evidente que no me caes bien y soltame.-dijo furiosa. -¡Te dije que me sueltes!- gritó Natalia enojada.
-¡Relájate bajo mis brazos, y lo hago!- gritó Carlos con su sonrisa.
Natalia por un momento quiso pegarle una abofeteada.
-¡No! Mira que mi hermano… -
-¿Dónde esta tu hermano ahora?- preguntó el levantando una ceja.- ¿Acaso lo necesitas para defenderte?- preguntó con tono sarcástico.
-¿Por qué haces esto? ¿Por qué queres que me relaje?- preguntó dándose por vencida.
-No se, es divertido.- y se echo a reír.
Por un momento Natalia lo entendió. El actuaba con espontaneidad todo el tiempo. El quería acercarse a ella, y lo hacía de manera torpe y densa, pero siempre desde su forma. El quería divertirse con ella, y se lo diría sin temor al rechazo, y no pararía hasta un si. Entonces, decidió darle lo que quería. Aparte, el parecía ser sociable, y podría integrarlo con facilidad. Y así se libraría de él cuanto antes.
-Me parece muy bien.- dijo Natalia y lo abrazo, respiro hondo y cuando se separo, trato de hacer su sonrisa mas sincera.- ¿Queres que te muestre el museo donde están las respuestas a todas las preguntas que haces?- preguntó riéndose.
-Si.- y la soltó.
Natalia camino unos pasos y Carlos fue atrás de ella. Tuvieron que atravesar todo el parque nuevamente para llegar hasta el museo.
Estaba en la zona donde estaba la dirección, la pileta, el salón de fiestas, y la enfermería.
El museo por fuera se parecía a cualquier otro de los locales que estaban. Era grande y estaba hecho de madera, parecía como la entrada de un establo. Natalia ingreso adentro con mucha confianza y pidió al guardia que los dejen pasar.
Natalia agarro la mano de Carlos, y le dio un recorrido por todo el museo. Contándole que el terreno de Campamento era del bisabuelo del Director y dueño actual y era un Campo sin utilización. Había varias fotos de la antigua vida de ese lugar, y también fotos de cuando se inauguro, y las distintas promociones que pasaron por ahí.
El Campamento tenía unos veinte años, la mitad de la vida del director. Fue creado por el y su padre, y con los años fue creciendo y terminando en ser en uno de los mejores colonias de vacaciones o Campamento que existía en el mundo.
-¿Te gusta?- preguntó Natalia al ver el asombro de Carlos.
-¿Esta sos vos?- preguntó Carlos acercándose a una foto. Natalia también se acerco y sonrió al recordar.
- Yo estoy en esa foto, pero esa es Morena.-contestó con una sonrisa en la cara.- Ella y yo éramos muy parecidas de chiquita, ahora nada que ver… mira esta soy yo.- agregó mostrando una nena con dos colitas.
Carlos se acerco más al porta retrato y miró a Natalia. Había cambiado mucho. Ella de chiquita usaba su pelo corto, y se notaba que había sido extremadamente lacio, su nariz había sido mucho mas respingada de la que tenía actualmente y su boca mas fina.
Miró a Natalia, quien miraba las fotos continuas. Tenía el pelo largo, lacio y con rulos en las puntas, el color era lo único que no había cambiado. Sus ojos eran más grandes, y se podían ver mejor el color miel que tenían. Sus labios eran rosados y carnosos. Era todo una belleza, y en cuerpo todavía no la había visto en biquini, pero aun con la ropa holgada podía apreciar las curvas bien marcadas.
-¿seguís mirándome? ¿Tan hermosa era de chiquita?- bromeó Natalia.- No puedo creer que te atraiga una nena de cinco años.- Carlos la miro con una sonrisa.
-Muy hermosa estas en esta foto.- Natalia sonrió.- ¡¿Pero que te paso?!-
-¿Qué? ¿Acaso ahora soy… despampanante?-preguntó tratando de sacar su humor.
-Yo diría horripilante.- contestó empezando a reírse. Natalia se hizo la ofendida.- Joda, joda, no te me pinches que empezábamos a llevarnos bien.- agregó abrazándola desde atrás.- Eras, sos y serás hermosa.-agregó besándola en la sien.
-Basta, basta que como dijiste, recién empezábamos a llevarnos bien.- dijo apartándose.- Y ultima vez que te metes conmigo y mi belleza.- agregó riéndose.
Natalia lo miró a los ojos. Esos ojos verdes y penetrantes. Esto podía ser el principio de una hermosa amistad, o de una relación que duraría algunas semanas. Rió ante la idea, pero ambas eran muy posibles.
A la noche Natalia se reunió con sus amigas para comer unas pizzas en la cabaña de Luna. De paso, aprovecho para poder contarles lo ocurrido con Carlos durante el día.
- Eso fue lo que paso.- dijo al terminar la historia.
- hay es un tierno, ese chico esta enamorado de vos, solo quería que le des bolilla.- dijo Morena, que era la mas soñadora de todas.
- Nada que ver, para mí solo quiere una aventura de verano.- opinó Roció de la otra punta de la mesa.
- Para mi también, por eso no se que hacer.- dijo suspirando Natalia.
- Fácil, seguíle el juego hasta los términos que vos quieras.-sugirió Laura.- No entiendo porque te haces tanto problema con este chico, siempre andas con alguien en el Campamento.- agregó acercando un pedazo de pizza en su boca.
- Si, pero esta vez es diferente, los otros chicos eran lindos y tenían personalidades mas humilde, el es un egocéntrico que se cree hermoso y quiere tener a sus pies a las mujeres.- dijo enfadada Natalia.
- Y justamente por eso, seguíle el juego unas semanas, hasta que se arte y te deje en paz.-dijo Laura.- El pobre solo quiere una aventura, déjalo que se haga la ilusión que te tiene muerta.- sugirió con una sonrisa pícara.
- Si, voy a hacer eso.- aceptó Natalia con una sonrisa.- Pero después de unos días, le voy a decir que todo termina y voy acabar con su orgullo.- imaginó y lo que fue una sonrisa alegre termino siendo una malvada
- Justamente eso era lo que tenía en mente.-dijo Roció levantando su copa.- Hagamos un brindis-agregó haciendo un gesto para que todas la imiten.
- ¿Por qué?- preguntó confusa Luna, que estaba sirviéndose mas coca.
- Por las mujeres y su orgullo.- dijo Roció levantándose de su asiento.
- Por las mujeres y su orgullo.- dijeron las demás en un cantito y al unísono y unieron sus copas.
Al día siguiente Natalia estaba mucho mas nerviosa de lo que imaginaba, si quería acabar cuanto antes su plan, tenía que comenzar cuanto antes, y para eso tenía que recurrir a su lado simpático esa mañana.
Fue al baño a cambiarse como todas las mañanas y se puso su ropa deportiva.
Se preguntaba constantemente si valía la pena llevar a cabo su plan, pero si quería que la dejara en paz así sería. Ganaría sacárselo de encima y a parte, destruir su vanidez que tanto aborrecía.
Mas confiada salió del baño y fue hacia su cuarto. Abrió la puerta lentamente y contó despacio para despertarlo como lo haría desde ese día.
Uno, dos, tres y se tiró arriba de Carlos.
El chico abrió los ojos por la sorpresa y lo primero que vio fue los hermosos ojos de Natalia. Sonrió al darse cuenta que estaba arriba suyo.
- Es hora de levantarse camarada.- dijo ella con la sonrisa mas simpática que tenía.
- Buen día hermosa.- dijo el y la beso en la nariz.- ¿A que se debe que me levantes tan alegre esta mañana?- preguntó el con una sonrisa.
- Vi el hermoso sol que hay afuera y pensé que sería aburrido caminar bajo de él sola esta mañana.- contestó sentándose en la panza de él.
- Gracias, pero seguí soñando si esperas que yo me levanté a correr a las nueve de la mañana.-dijo Carlos riéndose, y cerrando sus ojos para dormirse. Natalia se sintió decepcionada de si misma al no poder conseguir lo que quería, pero no se rindió. Tenía que seguir aprovechando su simpatía.
- Dale, que al que madruga dios lo ayuda.- dijo cantando y saltando arriba de él mientras aplaudía. Carlos le tiró una almohada, y Natalia se corrió saliendo de arriba de él. Carlos aprovechó y le empezó a hacer cosquillas.
- Basta, basta.- dijo ella haciéndole cosquillas también.- Acompáñame… dale.- dijo cuando terminaron la lucha.
- Con una coindican.- Natalia dudó por un segundo pero después asintió.- Que me des un beso acá.- dijo apuntando a sus labios y se acercó a ella mientras cerraba los ojos. Natalia suspiró, y le dio un pico.
- Ahora cámbiate dormilón.- dijo levantándose y buscando en el placard de él su equipo deportivo.- te espero abajo.- y le arrojo la ropa.
Los siguientes tres días Carlos y Natalia pasaron mucho tiempo juntos, ella tratando de integrarlo y el aprovechaba para coquetear con ella o hacerle una acaricia cuando podía.
Las amigas de Natalia trataban de aguantar la risa, cuando veían a Carlos muy seguro de sí cuando Natalia le hacia un cumplido o ella le seguía sus juego, pero todo eso era parte del plan.
Natalia, por su parte, estaba disfrutando esos días junto a él, parecía un nene y se estaba divirtiendo como nunca actuando y se reía continuamente por los chistes de él.
Carlos la había invitado ese día ir a comer juntos en un picnic, pero ella había planeado lo mismo pero con su amiga, por eso no tuvo mas opción que rechazar su propuesta.
- ¿Cómo van las cosas con mi hermano?- preguntó Natalia cunado se sentaron en el mantel.
- Es un dulce.- contestó con una sonrisa.- Pero solo me ve como una aventura- agregó un poco mas desilusionada.
- ¿Desde cuando queres tener otro tipo de relación? Hasta tus noviazgos parecen ser mas aventuras que una relación seria.- dijo Natalia sin poder evitar reírse.
- Vos sabes que tu hermano siempre fue mi amor platónico y que me de bolilla para mí es como... un sueño hecho realidad.- confesó poniéndose colorada Roció.
- Si, ya lo sé, pero mi hermano es un tonto y un mujeriego.- dijo Natalia suspirando.- Y yo estoy segura que vos le vas a hacer cambiar de idea.- agregó sonriendo.
- Nada de eso, el no quiere nada serio conmigo.- contó Roció con un tono desilusionado.- ¿Quéres un poco de pastas?- preguntó agarrando el cesto.
- No me cambies de tema, vos sos perfecta para él, sos segura, tenes tu carácter, y sos hermosa, hasta tenes un montón de chicos atrás para ponerle celoso.- se le ocurrió a Natalia iluminándose los ojos.- Ahí esta, sos histérica, no dejes de serlo con él y lo vas a tener a tus pies.- agregó aplaudiendo.
- Esta bien maquiavela.- dijo riéndose Roció.- Contame como va tu plan con tu camarada.- agregó enfatizando las dos ultimas palabras.
- Re bien, me cago de risa con todo lo que dice, y me divierto porque el piensa que estoy muerta con él.- dijo riéndose.- Pero tengo que admitir que es agradable.- agregó repartiendo los cubiertos.
- Nati, tu hermano me mando un mensaje para que lo vea.- interrumpió con una sonrisa Roció.
- Anda a verlo, yo te espero.- permitió Natalia.-Dale anda.- ordenó mientras Roció se paraba.
- Ya vengo.- se despidió por unos instantes.
Natalia vio a Roció caminar hacia los baños. Era extraño que su hermano la citara en un lugar así, sabía que a veces prefería tener relaciones en secreto, pero el era un caballero. Un caballero mujeriego, pero las respetaba. Si no querían ir mas allá que los besos, el no lo haría, pero si querían no se lo impediría. Con su amiga se mostraba diferente. Parecía tratarla más de amiga, aunque se besaban cada tanto. Tal vez tendría que averiguar lo que pretendía, pero antes de que pueda dar un paso unas manos se apoyaron encima de sus hombros y la recostaron en unas piernas. Natalia se imaginó quien era, y cerró los ojos para hacerse la juguetona.
- ¿Quién soy?- preguntó una voz.- Te doy pistas es un chico fachero y muy apuesto.- agregó.
- No sé, no tengo ni idea.- contestó Natalia. Sintió una nariz posarse en su cabello y aspirar su olor.- Pero parece que le gusta el olor de mi shampoo.- agregó en broma.
- Si, ¿a que huele?- preguntó la voz.
- A rosas.- contestó riéndose.
- Ahora volviendo al tema de quien soy...- dijo mientras la besaba su frente.- ¿No sabes o no queres tener idea?- preguntó.
- Ninguna de las dos, solamente no hay un chico con las características que decís en este campamento.- contestó Natalia.
- Eso decís porque no me conoces todavía.- retrucó la voz. Natalia pudo sentir un dedo recorriéndole la línea de la mandíbula.-Pero abrí los ojos lentamente y me conocerás.- agregó la voz en el oído de ella, que le hizo estremecer.
La chica abrió los ojos lentamente como había dicho la voz, y vio su cara muy cerca la de ella. La distancia era tan corta que sentían sus respiraciones sobre el otro. Se quedaron mirándose un largo tiempo. Carlos con el pulgar de su mano derecha recorrió los carnosos y grandes labios de Natalia, y luego lo saco y le dio un largo beso en la comisura de los labios. Cualquiera desde afuera podía pensar que se estaban besándose, por eso después de un tiempo, Natalia lo empujo despacio y se levanto.
-Mira que te gusta arruinar momentos.- le reprochó Carlos.
-No lo que me gusta es hacerme desear.-corrigió Natalia acercándose a el y depositando un beso en su nariz para luego levantarse y dejarlo solo.
Natalia trato de integrarlo el resto del día. A sus amigas le caía bien y a su hermano le costaba mas aceptarlo.
Pero de a poco iba logrando su lugar.
Al otro día, se fueron a almorzar al comedor. Natalia se sentó junto a Luna, Morena y Laura ya que Roció había quedado a ir a comer con un chico que antes había tenido una relación. Como estaba planeado para dar celos a su hermano.
- ¿Ustedes creen que va a funcionar?-preguntó Natalia a sus amigas.
- Y... vamos a ver.- contestaron las otras tres al unísono.
- Bueno, yo voy a ir a servir mi comida ¿Alguien quiere que le traiga algo?- preguntó con una sonrisa. Las chicas negaron con la cabeza.-Genial, ya vengo.- dijo levantándose.
Natalia agarro un plato y una bandeja y empezó a hacer fila para que le den la comida. El Campamento trataba de incentivar comida vegetariana, pero no era obligatorio. Ese día se podía elegir pizza vegetariana, su favorita.
Una vez que se sirvió, volvió a su lugar, pero ahí estaba Carlos hablando con sus amigas.
- Hola Carlos.- saludó Natalia y le dio dos besos en las mejillas.- ¿Qué haces por acá?-preguntó sentándose en su lugar.
- Vengo a comer con ustedes.- contestó con su sonrisa al costado. Sus amigas suspiraron. Ella rodó los ojos.
- Ah que bien entonces.- dijo con sincera alegría.- Mira nosotras estábamos hablando sobre el plan que te conté de Roció.-dijo apoyando una mano en la banca. Carlos disimuladamente estiro su mano y la apoyo junto a la suya, y le empezó a acariciar los dedos. Natalia se estremeció pero no quito la mano.- Como te decía, esta a fuera con un ex de ella, y estamos esperando que lo notara.-agregó con una sonrisa traviesa.
- Ustedes las chicas a veces son tan tontas.-opinó Carlos guiñándole un ojo.- Si el se pone celoso, puede ser por dos cosas... la mas común es porque hieren su orgullo masculino al estar ella con otro y… el mas raro es porque de verdad le pasan cosas con ella.-contó con verdadera seriedad.
- Puede ser... pero es preferible arriesgarse, y una de esas, el siente algo por ella y le encara.-dijo Laura ya soñando.
- Si, pero hay mas probabilidades, que se ponga celoso por lo primero, y no va a traer tan buenos resultados.-contó Carlos con una sonrisa.- Lo que puede provocar es que al verla con otro, y después le histeriquee a él, va a hacer que la tome por histérica... o peor directamente la defina como regalada, y desde ahí solamente va a querer jugar con ella, y no va a ver oportunidad que incluyan sentimientos en esa relación, y la que va a terminar mal es ella.- termino de decir preocupando a las amigas de Natalia por Roció.
- Si, es posible, pero yo creo que esto va a hacer una excepción, y si no me creen miren.- dijo apuntando a su hermano que venía con los ojos llameados de furia, y las chicas no pudieron ocultar una sonrisa.
- Chicas les hago una pregunta.- dijo el hermano de Natalia sentándose entre ella y Carlos.- ¿Quién es el chico que esta Roció?-preguntó entrecerrando los ojos. Las chicas le empezaron a contar la historia de Roció con el chico.
Carlos aprovechó la situación y quiso acariciar a Natalia. Estiró su pie por debajo del asiento, pasando a los pies de Juan, y llegando a los de Natalia. Y con su pantorrilla empezó a acariciar la de Natalia. La chica abrió los ojos sorprendida y miró hacia abajo, al notar lo que pasaba miró a Carlos ruborizándose. Enseguida, aparto su pierna la de él.
Carlos volvió a poner su pie en su lugar, y escuchó la historia que no parecía terminar mas, a los cinco minutos, volvió a tratar de hacer lo mismo, pero el que reacciono esta vez fue Juan.
- ¿Qué es lo que estas haciendo?-preguntó enojado Juan.- ¿Sos gay o que?-preguntó con la voz ronca. Agarró a Carlos de la camisa y lo miró furiosamente.
- No... Este Juan...
- Hermano ¡Basta!- dijo Natalia antes de que Juan golpee a Carlos.- Mira Roció se esta por besar con el chico.- interrumpió con una sonrisa malvada.
- Esto no se queda así, ya se que querías acariciar el pie de mi hermana, no te olvides que yo también soy hombre.-dijo levantándose y advirtiéndole con un dedo y luego se marchó furioso hacia Roció.
Cuando se fue, todos largaron un suspiro y empezaron a reírse con carcajadas. El plan había resultado bien, luego se concentraron en seguir comiendo.
Natalia salió del comedor tratando de encontrar a su hermano, Roció le había mandado un mensaje que quería que se lo saque de encima. A esa chica nadie le entendía.
Pero recibió un mensaje de Carlos." Estoy cerca de los baños, te espero". Natalia decidió ir con Carlos, total a su amiga no le vendría mal bancarselo un rato más a Juan.
Cuando llegó, sintió una mano que tironeaba de ella, y cuando abrió los ojos se dio cuenta que estaba entre el musculoso cuerpo de Carlos y un gran árbol atrás de ella.
- Gracias por defenderme de tu hermano.- dijo Carlos acariciando una mejilla de ella.- Si no me mataba.-dijo con una sonrisa. Natalia empezó a reírse.- ¿De que te reís?-preguntó el un poco decepcionado.
- Tenías que ver tu cara.- contestó riéndose mas fuerte.- Vos te haces mucho el canchero, pero bien que te quiere agarrar mi hermano y arrugas.-agregó con una sonrisa divertida.
- Si, pero tu hermano es mucho mas grande que yo, es como a vos te quiera agarrar María.- bromeó Carlos riéndose con ella.
- Si tu cuerpo es espectacular-dijo Natalia y alargo su mano acariciando el musculoso pecho de él.
- Y vos tenes unas curvas bárbaras.- opinó posando su mirada en los pechos de ella.
- Asqueroso.- se quejó Natalia y lo empujó para que se aparte, pero solo consiguió quedar más cerca de él.
- Vos me debías algo ¿te acordas?- preguntó mirándola a los hermosos ojos.- El día que llegamos y tuvimos la fiesta, me pediste que distraiga a mi amigo...
- Si, ya me acuerdo.-interrumpió ella para que vaya al grano.
- Bueno creo que es hora de cumplir tu parte.-dijo agarrándola de la cintura y pegándola mas a él si era posible.- Yo quiero que me des un beso.- Natalia abrió los ojos por la sorpresa.
Tenía dos opciones: Dárselo, y quedar enloquecida por el, o bien no dárselo y combatir su trato.
Natalia miró a Carlos y vio que su mirada se dirigía a sus carnosos labios. Ella también hizo lo mismo, y miró los labios de él. Tenía muchas ganas de darle aquel beso, pero se contuvo.
- Si, pero vos también me debías una.- dijo ella seria. Carlos no entendió.-Recién te defendí de mi hermano.- agregó con una sonrisa.
- Si, pero el todavía me puede agarrar.-contraatacó Carlos. Deslizo una de sus manos por la mano de ella.
- Bueno quedamos así, yo te defiendo con mi hermano y le hablo hasta que se le pase el enojo, y quedamos mano a mano.-dijo ella y volvió a acariciar el pecho de él. Si el no pensaba jugar limpio, ella tampoco.
- Esta bien, esta vez safaste.-aceptó Carlos y se apartó de ella.
Al día siguiente Natalia fue a correr como todas las mañanas, ese día comenzaba la primera competencia deportiva. Tendría que estar bien entrenada.
Llegado al medio día, Carlos estaba desesperado por no encontrarla en ninguna parte. Desde que había llegado ella había sido la única chica que había logrado llamar su atención y era la única que pretendía llevar una especie de relación ese verano. Al menos, hasta que se canse de ella.
A las tres le avisaron que vaya a prepararse porque a las cuatro y media comenzaba la competencia. El, se había olvidado y se dio cuenta que eso era el motivo por la ausencia de Natalia.
Rápido fue a cambiarse y vestirse.
Llegó puntual a la competencia. Justo para que lo anoten y poder hacer equipo con los que el quería. Convenció a sus amigos comenzar con el voley, y justo le toco con Natalia, Roció y Laura.
Natalia le regaló una sonrisa a Carlos cuando estaba por tirar la pelota.
Terminaron ganando el equipo de ellos, gracias a las chicas.
Se abrazaron todos los miembros del equipo, y Carlos aprovecho para ponerse al lado de Natalia, y puso su mano en la cintura y la pego a él. Natalia se sorprendió por la reacción del chico y se soltó disimuladamente.
El entrenador dijo que vayan a buscar unas pelotas y Carlos, que estaba al lado de Natalia, la agarro de la mano y la levanto para ofrecerse. Natalia se vio a atada a hacerlo.
Las pelotas estaban muy lejos, los chicos tenían que ir caminando hasta el parque. Natalia primero no le dirigía la palabra, pero Carlos con sus bromas y besos que le daba cada tanto en la mejilla hizo que se le vaya el enojo.
- Bueno, Carlos, ganaste.- dijo Natalia empujado a Carlos que la tenia agarrada de la cintura y besaba reiteradas beses su mejilla.- ¡Basta, enserio!- ordenó empujándolo mas fuerte hasta que lo consiguió.
- Bueno che, tampoco es para que me mates.- dijo Carlos en el suelo.- ¿Me ayudas?- pregunto extendiéndole una mano.
- Levántate solo.- dijo Natalia avanzando hacia el parque.
- Vos me tiraste, vos me ayudas.-ordenó Carlos y Natalia lo agarro de la mano. El tironea de ella y se cayó. Terminaron Natalia arriba de Carlos, y ella cuando intento levantarse, sintió la mano de Carlos en su cintura que la empujaba contra el.
- ¡Soltame!- ordenó Natalia.
- Primero dame algo a cambio.- retruco Carlos.- Dame un beso.- Natalia sintió como el brazo de Carlos subía por su remera recorriendo su espaldas y llegaba a su hombro descubierto y ahí se que quedaba acariciándola.- No sabes hasta que punto llegar.- Suspiro hondo y puso sus mano alrededor de Carlos, en el pasto y con todas sus fuerzas tironeo para que la soltara.
- Che no me diste mi condición.- dijo Carlos cuando ya estaban parados.
- Lo único que faltaba, no sabes hasta que punto llegar.- dijo y avanzo enojada hasta el parque y no le hablo en el resto del camino.